Hombres, mentiras e infidelidades

Enero 18, 2010 at 8:32 pm (Hombres, Pareja) (, , , , )

Los hombres son casi todos iguales: infieles y mentirosos por naturaleza. Digo “casi” porque creo que la excepción la tiene mi sobrino de 4 años que una vez me prometió que cuando fuera grande nunca iba a hacer sufrir a las mujeres.

Vivir una desilusión amorosa tiene muchas aristas pero duele más cuando el engaño está presente. Porque por un lado, la confianza que depositaste en la relación se hace añicos al igual que la lealtad que prometiste por tantos años y que en el fondo era la base que te consolidaba como pareja.

La infidelidad se vuelve un hoyo inmenso en el que vas cayendo sobre todo cuando esa persona que amas o amaste te dijo que él no era igual que los otros hombres, que nunca podría engañarte. Pero nunca es así, tienen una facilidad para mentir descaradamente, cosa que hasta entre los amigos se aconsejan.

“Hay que ocultar esa información hasta el final”; “si me pregunta yo siempre voy a decir que no…” Son algunas de sus frases que se han filtrado. Y su amistad se basa en la complicidad turbia de taparse todos los affaire que tengan y después obviamente exhibirlos como trofeo entre ellos. Porque claro, así son más ganadores, son los bacanes del grupo que se joden a sus pololas o novias o esposas sin importarles nada.

Y cuando los descubren se hacen los lesos, niegan hasta el final o cambian las versiones para hacerlas “un poco” más suaves si es que ya la evidencia está a la vista. Y vienen las pedidas de perdón, los arrepentimientos y el nunca más.

Ahora, si te separas por la infidelidad (aunque te enteres después) siempre la responsable va a ser la mujer. Ella fue la principal culpable de que el amor se acabara y que el susodicho tuviera que refugiarse en otros brazos más amorosos. Y lo peor de todo es que después de dejarte con el alma en un hilo por sus mentiras y su decisión de terminar la relación porque “esto ya no anda bien y es imposible recuperarlo” y “no te preocupes, acá no hay una tercera persona”, es probable que este hombre a las semanas ya se ande luciendo con esta nueva conquista, como un gran macho alfa.

En fin, puedo decir con total propiedad que todos los hombres son cortados con la misma tijera y que si tienen la oportunidad de mentir y de ser infiel, lo van a hacer, por más que prometan amor eterno a sus actuales parejas. Sólo espero que mi pequeño sobrino no entre en ese saco cuando tenga 20 o 30 años, aunque de verdad, de verdad, lo dudo.

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Y se acabó el amor

Diciembre 31, 2009 at 2:41 pm (De mina, Hombres, Pareja) (, , , , )

Una de las frases claves por las que llegan las personas a este blog, es “dejar a un hombre”´. De ahí vienen las interrogantes de cómo, por qué y cuándo dejarlo, como si existiera una fórmula mágica para responder esas preguntas y para dejar a la pareja. Hace tiempo escribí el post “50 razones para dejar a un hombre” pero como una humorada. Obviamente habían cosas ridículas y otras no tanto que influían en que las relaciones se acabaran.

Ahora, tengo la certeza de que una razón importante para dejar a la pareja es cuando el amor se acaba. Así de simple. Llega un momento es que uno de los dos, ya sea el hombre o la mujer, comienza a sentir cambios en su interior. Tengo muchos casos cercanos se separaciones, sobre todo en este último trimestre del año, cuyos argumentos fueron “lo veía más como amigo que como pareja”, “no recuerdo cuándo dejé de quererlo”, “ahora lo miro y no siento nada por él”.

A mí me pasó algo parecido. Después de tres años con alguien y después de tener un último año del terror por las constantes peleas y desacuerdos, la separación ya era un hecho consumado e irreversible. Y las conclusiones que uno saca es que sólo se acabó el amor, aquello que nos hacía respetarnos, que nos hacía estar incondicionalmente el uno con el otro, que nos hacía disfrutar de cada momento juntos. Tampoco supimos cuándo empezó a deshacerse esa unión, no supimos comunicarla ni menos hacer algo por cambiar la situación.

Yo siempre he sido de las personas que piensa que el amor no es para siempre, así que tal vez esto me lo esperaba. Nunca pensé que para cerrar el ciclo había que pasar por un duelo doloroso y que tiene que ver más que nada por los proyectos frustrados y por las grandes expectativas que tuviste en un momento con esa pareja. Pero cuando el amor se acaba, ya no hay nada que hacer. No creo en eso de “donde hubo fuego, cenizas quedan”. Ya pasó, se intentó, no se pudo, hay que seguir adelante y tratar de hacer el proceso lo menos dañino posible. Porque además tengo la certeza que el amor que no es uno sólo en la vida, el amor se puede encontrar en otros lugares y cuando menos lo esperas. Por eso, cuando muere un amor hay otro que puede estar muy vivo por ahí esperando y queriendo hacerte sentir amada con harta pasión y harto fuego.

Y como escribí en mi libretita personal luego de mi balance anual: “Adiós Querido, Adiós 2009″. Y que todos ustedes tengan un excelente año 2010, porque el mío sé que será uno de mis mejores años. ¡Feliz Año Nuevo!

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Mujer soltera busca

Noviembre 26, 2009 at 2:47 pm (De mina, Hombres, Sexo, mujeres) (, , , , )

Esta es una especie de declaración de principios que debería haber hecho hace mucho tiempo para explicar el título del blog. Y es que justo ahora se me ocurrió porque leí hace poco un artículo que tenía por titular “La soledad a los 30” y trataba de cómo enfrentar la soltería a esa edad y la presión por contraer matrimonio, tener hijos, reloj biológico, bla, bla, bla.

Puede que en algo tengan razón porque efectivamente existen mujeres que sienten que están con el tiempo encima para tener hijos o para encontrar al hombre para casarse pero también hay que reconocer que el ser una mujer de 30 y soltera es un universo mucho más amplio y que habemos muchas (aunque no me atrevo a decir que mayoría) que sentimos que nuestro destino no está sólo en buscar un marido y formar la típica postal de familia feliz.

Porque nadie puede dudar que las mujeres del siglo XXI somos muy diferentes a las de antaño y si antes tener 30 y estar soltera era objeto de burlas al estilo “la está dejando el tren”, “ahí viene la tía solterona” o “anda con el vestido de novia en la cartera”, aludiendo a la mujer con urgencia de encontrar un marido, hoy la cosa ha cambiado.

Las “nuevas treinteañeras” dicen estar soltera a mucha honra y no tienen dentro de sus metas en la vida casarse. En mi caso, no me niego a la posibilidad de que pueda pasar alguna vez pero no es mi prioridad y tampoco imagino que lo haga sólo por presión social o siguiendo convenciones actuales donde no hay matrimonio sin fiesta, vestido blanco al estilo merengue, invitados muchos, torta, ramo y crédito de 8 millones para pagarla. Y jamás lo haría sólo para tener una familia “bien constituida”.

¿Y qué buscan las mujeres solteras? La verdad es que buscamos una infinidad de cosas en esta vida. Una mujer soltera busca estudiar una carrera profesional y luego un buen trabajo donde sea valorada por ello. Por supuesto que ser independiente económicamente, vivir sola, pagarse caprichos que sólo nosotras entendemos, muchos viajes, conocer el mundo –o gran parte de él-, gente diversa y culturas distintas.Tener un círculo social amplio, amigos, conocidos, salir, divertirse, probar cosas nuevas, ver cine, ir a conciertos, disfrutar de buenos libros.

¿Hijos? Algunas también buscarán tenerlo aunque estén solas porque lo pueden mantener. Otras esperarán a estar con el indicado para armar la familia pero otras se irán en contra de la naturaleza y nuevamente de las presiones sociales porque dirán: no quiero hijos. Una opción muy válida aunque muy mal vista incluso por otras mujeres.

Y se busca hombres, por supuesto. Unas tendrán muchos y otras pocos pero sin duda ninguna va a querer quedarse con el primero que se cruza en el camino. Hombres a los que les guste salir, disfrutar de una buena conversación, de una buena cena y compañía. Hombres que nos admiren pero que también sean dignos de nuestra admiración.

Antes las mujeres necesitaban de un hombre que les diera seguridad afectiva y económica. Ahora, nosotras nos podemos valer por sí mismas y buscamos a un compañero, a un cómplice de andanzas y con quien obviamente nos llevemos excelente en la cama. Porque claro, ahora que sabemos lo que está bien, más menos o malo en el sexo, podemos exigir calidad, cantidad y satisfacción sexual garantizada para ambas partes.

Es por eso que muchas mujeres también buscamos sexo casual y no necesariamente amor. Salir una noche, conocer al mejor prospecto y entretenerse un rato. Después de eso, “te vistes y te vas”, ya sea tú estés en la casa de él o él en la tuya. Nada peor que dormir y después compartir la intimidad de una mañana con alguien que ni siquiera conoces. Y obviamente si en el intertanto se encuentra a un hombre de esos que entran en la lista de “para amar”, bien. Porque no hay nada mejor que encontrar a un hombre que sea bueno, fiel, que te haga reir y con gustos similares.

Y bueno, buscando y buscando, siempre se encuentra dicen por ahí. Yo agrego a eso que aunque se encuentre lo buscado, nunca hay que olvidarse de estar alertas y buscar, siempre buscar lo que nos haga felices y mejores mujeres… solteras, ever.

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Trátame mal

Octubre 28, 2009 at 3:10 pm (De mina, General, Hombres, Pareja, mujeres) (, , , , )

mujer maltratoAyer mientras caminaba hacia mi casa una mujer venía hablando por teléfono atrás mío. Discutía con su novio y una frase me llamó la atención. Obviamente no sé el contexto del diálogo ni menos qué respondía el hombre al otro lado pero ella le dijo: “tú a mi me tratas muy mal pero yo sigo contigo”.

Y pensé en por qué las mujeres tenemos la “virtud” de andar de masoquistas por la vida, tolerando que un hombre nos trate con la punta del zapato. Y cuando hablo de esto no me refiero al hecho extremo del maltrato físico, sino de esas miles de formas más sutiles que una mujer debe soportar. Puede ser una leve alza en la voz, un comentario pesado, un ninguneo gratuito, un garabato ofensivo… En fin, agresiones al fin y al cabo que una deja pasar una y otra vez.

Ahora, no digo que las mujeres seamos santas palomas y tratemos con pinzas a los hombres pero eso es tema para otro post. La pregunta es por qué aguantamos malos tratos. Yo creo que muchas veces la autoestima está tan baja que un insulto más da lo mismo o sentimos que si nos rebelamos esta pareja va a tomar sus cosas y se va a mandar a cambiar. Entonces, el terror a estar solas y la dependencia emocional nos hace caer en estos vicios.

Tengo varios testimonios de amigas y de gente que comenta en este blog. De hecho, en el post “50 razones para dejar a un hombre“, muchas personas han contado sus experiencias y problemas de pareja, donde abundan malos tratos que son aceptados “por amor”. Una amiga muy querida que se separó hace poco de su marido me habló también de las humillaciones que constantemente debía soportar de boca del susudicho: estás gorda, nadie te quiere, no eres buena en la cama, no sirves para nada… Obviamente la autoestima de ella fue cayendo a un nivel cero hasta que por sanidad mental decidió cortar la relación.

El tema está en darse cuenta de que este maltrato psicológico y verbal es tan dañino como una cachetada o un golpe de puño. Tal vez voy a ser muy fundamentalista pero según yo no hay que soportar ni un “tonta” o un “eres una loca de mierda”, porque a alguien que se ama no se le dice eso ni se merece tanta falta de respeto. Ojalá que aprendamos a querernos más a nosotras mismas y que no nos obnubile el amor para que cuando pase podamos de inmediato hacerle ver a la pareja que no está actuando en forma correcta, porque definitivamente, ya no están los tiempos para ser mártires.

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¿Y cuándo la guaguita?

Septiembre 21, 2009 at 5:38 pm (De mina, General, mujeres)

Acabo de cumplir 31 y soy la única en mi familia, integrada básicamente por guagua dibujomujeres, que aún no tiene hijos. Hasta mi hermana menor con 24 años ya tiene a su retoño. El problema es que, como imaginarán, el tema de conversación es cuándo Sabina va a tener descendencia e incorporar un miembro más a la prole. Y eso es ahora porque hasta hace poco tiempo me preguntaban que cuándo me casaba. Bueno, igual me preguntan pero no tanto.

Mi prima Jo que tiene la misma edad mía y que hace tiempo está casada y con una niña de 2 años, me quiere meter hasta por osmosis el instinto maternal: paseando por el mall me lleva a las tiendas de niños para decirme que preciosa es la ropa rosada de guagua o mira que son tiernos esos zapatitos de niño. Mis tías me molestan diciéndome sutilmente que no es bueno ser mamá tan mayor, pero se los perdono porque ellas vienen de otra época donde a los 30 ya tenían tres y hasta cuatro hijos. De hecho, mi mamá me tuvo a mí apenas a los 20 años. Yo a esa edad recién estaba en el segundo año de la universidad y le tenía pánico a quedar embarazada.

Pero la situación que en realidad colmó mi paciencia fue que el fin de semana estábamos celebrando mi cumpleaños en mi casa, habían cuatro chiquillos de entre 2 y 5 años (entre sobrino e hijos de mis primas) que jugaban y gritaban como barracos alrededor nuestro y mi santa madre, quien “siempre” me apoya en mis decisiones y me comprende, hizo la declaración del año: que ojalá el próximo año haya otro niño más jugando con los primos. Yiaaaa, ¿quieres que el Jon (mi hermano del medio) tenga un hijo?, le dije. No, me refiero al tuyo, contestó. Chan! Y todo el mundo se confabuló en mi contra para pedirme al primogénito.

Les puedo contar que traté de salir del entuerto con la gran frase de una amiga: ahora no, ¡sale muy caro el kilo de crío!… Risas y seguí con la respuesta de siempre, que no es el momento, que en unos años más, que etcétera, etcétera. O sea, no podía empezar a darles una charla de toda mi filosofía de vida acerca de los hijos y de, por ahora, mi cero instinto maternal. Pero eso lo expondré en un próximo post para que todos me odien y me acusen de que soy la mujer más egoísta en la tierra que prefiere ahorrar dinero para satisfacer su propio hedonismo que gastar la cuarta parte del sueldo en pañales mensuales.

Igual una prima buena onda me apoyó. Claro, su vida no es nada fácil considerando que recién está sacando su carrera, además trabaja para mantener a su hija y el padre de la niña si te he visto no me acuerdo. Yo en realidad prefiero que las personas ni se metan, ni a favor ni en contra de lo que pienso, o sea, son decisiones personales y es cosa de uno que quiera tener guagua a los 35, 40 o no tener nunca si es que no se da el momento adecuado. He dicho.

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Dormir contigo

Septiembre 16, 2009 at 8:39 pm (Estudios, Pareja) (, , , , )

dormir parejaHace unos días salió un estudio que reveló que las parejas que duermen juntas tienen hasta 50% más de trastornos de sueño y aunque ya me lo suponía, ahora tengo la explicación más científica del por qué mis largas horas de desvelo y mi sueño tan pero tan frágil, cuando lo logro conciliar. No es que antes, cuando dormía sola no tuviera problemas de insomnio pero sí puedo afirmar que éste se acrecentó cuando comencé a compartir cama.

El especialista en trastornos del sueño y encargado del estudio, el Dr. Neil Stanley (Gran Bretaña), explicó que compartir la cama es un invento moderno, pues la tradicional cama matrimonial se popularizó con la revolución industrial, cuando las personas se cambiaron  a barrios sobrepoblados y ciudades con poco espacio para vivir. Y antes de eso, en la época victoriana, por ejemplo, las parejas casadas dormían separadas e incluso en la antigua Roma, se utilizaba sólo para los encuentros sexuales y no para dormir.

Pues bien, aunque nosotros nos hayamos comprado el super box spring, con colchón de forma ergonómica para un perfecto apoyo de la  espalda y resortes de no sé qué, hay noches en que lo paso pésimo porque no puedo dormir y peor si la persona que está al lado de un tiempo a esta parte le ha dado por roncar. Y sé que este problema a veces es tan grave que provoca discusiones de pareja y en la casadas puede llegar incluso hasta el divorcio. Yo en mi caso creo que optaría mejor por separar camas e idealmente habitaciones. ¿Se imaginan?: cama propia, control remoto propio, baño privado y “visitarse” en las noches para regalonear un rato y después a la camita a un sueño profundo y reparador.

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Una mordida, por favor

Agosto 24, 2009 at 7:56 pm (De mina, Hombres, Sexo) (, , , , )

Siempre me han gustado los vampiros y toda la estela gótica que se teje a su alrededor. alexander-skarsgardCuando más chica veía “Buffy, la cazavampiros” y me gustó altiro Spike, al malo de la serie y que en la sexta temporada tuvieron su corto pero hot intenso romance con la cazadora. Y es que ese es el tema, pese a su sangre fría y a lo blanquecino de su piel, los vampiros encajan perfectamente en las fantasías sexuales de algunas mujeres, por ese aire misterioso que los sigue a todas partes y, sobre todo, por el sex-appeal que proyectan en cada una de sus mordidas.

Y no me digan que no es así, porque basta ver sólo un capítulo de la serie “True Blood” que ahora va en su segunda temporada por HBO, para que nos demos cuenta que explotaron justamente el lado sexy de los vampiros. Basta ver la relación que tiene el vampiro Bill Compton (Stephen Moyer), con Sookie Stackhouse (Anna Paquin), donde en la primera temporada apreciamos los atributos amatorios del protagonista. Y ahora, quien se roba la serie es definitivamente el vampiro Eric Northman (el exquisito sueco Alexander Skarsgård que ilustra el post) y que va a formar el triángulo con los protagonistas.

Y la lista de vampiros ricos en el cine y tv es larga. Las más niñitas y no tanto se desviven por la palidez de Edward (Robert Pattinson) en la película “Crespúsculo” y otras aún recuerdan a Lestat (Tom Cruise) y a Louis (Brad Pitt) de “Entrevista con el vampiro”, o a los chiquillos de “Generación Perdida” y hasta los Drácula encarnados por Bela Lugosi y Christopher Lee tenían su qué.

A mi juicio el éxito de los vampiros radica en que a todos nos intriga o nos atrae eso que sucede al calor de la noche -aunque también nos de miedo- con estos seres inmortales, oscuros, sin frenos morales y que tienen el poder de dominar e hipnotizar a las personas a su antojo pero que a la vez buscan ser aceptados y queridos como chicos malos: una especie de antihéroes románticos. Y lo mejor de todo, es que son absolutamente eróticos, es decir, a diferencia de otros personajes del cine y la literatura, sí tienen sexo y lo gozan.

De ahí entonces que las mordidas en el cuello y la sangre corriendo por los cuerpos desnudos adquiera una tónica tan sensual, escenas que han sido expuestas en forma fiel por el cine y la televisión y que han hecho que pensemos que a merced de un vampiro difícilmente podamos negarnos a ser mordidas por ellos. ¿Me fui en la volada? Es probable pero insisto, fantasear no cuesta nada e inclusive podría ser un buen juego amoroso con la pareja; o acaso no han pensado en decirles ¿por qué hoy no jugamos a los vampiros? Mmm, yo quiero.

Y a tí, ¿te gusta jugar a las mordidas?

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El amor engorda

Julio 31, 2009 at 4:58 pm (Estudios, Pareja) (, , )

Así no más es. Aunqubotero parejae existan casos excepcionales, lo cierto es que cuando uno se “empareja” los hábitos de vida cambian. Ya desde la época de la conquista que el galán se luce con bombones y chocolates y las principales atraciones para conocerse se remiten a ir a comer o a tomar algo, ir al cine acompañados de las respectivas “cabritas” y bebidas o salir a pasear románticamente al parque con un helado en la mano.

Después, cuando te vas a vivir en pareja o te casas, si antes eras de las que comía ensaladitas varias y la práctica de ejercicio era uno de tus hobbies, pues ahora eso cambia porque para tu chico no hay panorama más entretenido que arrendar películas para pasar un fin de semana en casa y comer “cosas ricas”. Eso quiere decir: “pidamos una pizza tamaño familiar”, “vamos a comprar comida china del restaurant de acá a la vuelta”, “tengo unas ganas de que hagamos tacos mexicanos” o “está lloviendo, podríamos hacer sopaipillas”. Así la dieta y la preocupación por los kilos se van al tacho de la basura.

Si bien esto uno lo evidencia mes a mes y año a año en que está en pareja (la pesa no miente), investigadores de Estados Unidos han confirmado en sus estudios que el matrimonio se relaciona con mayor riesgo de ser obeso en comparación con los solteros que sólo mantenían citas, aunque también se encontró que la “vida conyugal” tiene cosas buenas como la disminución del tabaquismo y una menor mortalidad.

Lo malo del estudio es que este riesgo de acaparar kilos es distinto para hombres y mujeres porque mientras nosotras podemos aumentar la talla a sólo un año de convivencia con la pareja, ellos tienen un margen un poco mayor: entre el primer y segundo año.

Las razones que provocan esta obesidad en los emparejados es bastante lógica: hacen menos actividad física, se ve más televisión y pasan más tiempo frente al computador. Sin mencionar el factor embarazo que hace que las mujeres suban de peso, el cambio en los hábitos de alimentación también influye porque como ya lo decía antes, la comida chatarra y las comilonas en casas distan mucho de los menús saludables que debiéramos comer.

Y esto en la práctica nos lleva inevitablemente a subir de peso, alejándonos cada vez más de los 49 kilos que pesábamos cuando teníamos 20 y tu pareja comienza a ostentar una barriga y unos michelines que antes no estaban ahí. Por eso insisto y está comprobado, el amor engorda. Quien me diga que después de 3, 5 o más años de relación conserve el mismo peso de cuando empezó ésta, es un vil mentiroso o tiene una genética envidiable.

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Los hombres y la anticoncepción

Julio 1, 2009 at 8:04 pm (Hombres, mujeres) (, , , )

A raíz del post anterior, me gustaría hablar de algo que suele pasar parejas2desapercibido sobre todo cuando surgen las polémicas relacionadas con los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres. Si bien es cierto que es un tema que nos compete directamente, también es cierto que las relaciones sexuales se dan entre dos personas. En la mayoría de los casos entre una mujer y un hombre. Seguro me dirán que mi aseveración es bastante obvia… Entonces, ¿por qué no se incluye al hombre cuando se habla de prevención del embarazo o de enfermedades venéreas? Claro, pueden decir a su favor que son ellos los que usan condón (y que a veces hacen a regañadientes) y que por eso deben ser alabados. Pero ¿no es eso lo mínimo que pueden hacer?

Si ellos realmente estuvieran comprometidos con el tema se harían parte de las manifestaciones pro píldora del día después o bien hasta le propondrían a sus parejas consultar al médico ginecólogo para que les de el mejor método anticonceptivo. Algunos -los menos lamentablemente- se hacen parte de por ejemplo comprar a medias las pastillas, tal como se divide la cuenta del supermercado, como parte de la planificación familiar en la pareja.

Pero aún falta mucho. Por eso me pregunto que si estos hombres que comparten hoy los gastos de las pastillas usarían el anticonceptivo hormonal masculino cuando se lance al mercado en Chile (el que aún está en fase de pruebas). Estoy casi segura que tendrían mayores reticencias porque claro, pasar cinco lucas es una cosa pero llenarse de hormonas sintéticas como lo hace una, es otra muy distinta.

Y es más, ¿cuántos hombres que con su pareja ya han tenido los hijos deseados y quieren evitar nuevos embarazos, se hacen la vasectomía para que la mujer deje de tomar los anticonceptivos? Una operación ambulatoria que es super normal en países como Estados Unidos, Canadá o en Europa y que de hecho figura entre los tres método anticonceptivos después del condón y la píldora, acá el porcentaje de quienes se la realizan es bajísimo y sigue siendo tabú. En ese caso, la opción es que la mujer (otra vez con la responsabilidad encima) se ligue las trompas en una cirugía mucho más compleja, con mayores costos y complicaciones que el procedimiento masculino.

En definitiva, parece que hace falta un cambio de mentalidad en nuestros machos chilenos. Ojalá que los chiquillos de ahora no sean tan cerrados de mente y puedan hacerse partícipes y comprometerse con un tema que también les compete a ellos y que por décadas ha estado sobre nuestros hombros.

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Indignación del día después

Junio 24, 2009 at 8:54 pm (Estudios, General, Sexo, mujeres)

PILDORAHace unas semanas nos enteramos de dos guaguas que fueron abandonadas a horas de nacer. Luego, una adolescente escondió su embarazo a sus padres y tuvo a su niña en el baño de su casa sin que nadie lo supiera. Debido al temor y en un acto de locura (no podría pensar otra cosa), con el mismo cuchillo que cortó el cordón umbilical le dio varias puñaladas a su hija quien dejó de existir en el momento.

Con estas terribles pero verdaderas historias me permito introducir mi criterio de algo que me produce gran indignación. Y es que de nuevo ha salido a la palestra el tema de la Píldora del Día Después, cuya distribución en los servicios públicos de salud (a los que van las personas con menos recursos) ya había sido prohibida por el Tribunal Constitucional chileno en abril del año pasado, acogiendo el requerimiento de un grupo de diputados de derecha, conservadores y llamados “pro vida” (ya que alegan que el fármaco es abortivo).

En ese momento muchas mujeres y hombres salimos a marchar por una decisión que considerábamos, atentaba contra nuestros derechos sexuales y reproductivos. El gobierno buscó formas para que la PDD siguiera siendo entregada a las mujeres que lo necesitaban como en las municipalidades. Sin embargo, esta semana otro golpe lo dio la Contraloría, que prohibió la entrega de la píldora ahora también en municipios y otros organismos gubernamentales. Un punto a destacar: todos estos fallos no prohíben su comercialización en farmacias, por lo que alguien con dinero puede perfectamente ir donde su médico para que le de la receta e ir a comprar la pastillita. O sea, discriminación.

Ahora el gobierno va a presentar ante el Parlamento un proyecto de ley que garantice la distribución de la píldora aunque lamentablemente todavía hay gente que ni siquiera quiere debatir el tema y que puede impugnar ante el Tribunal Constitucional cualquier iniciativa de esta índole como ya lo ha declarado el diputado Kast, especie de vocero de los diputados antipíldora. Lo que me da rabia es cómo esta tropa de conservadores Opus Dei no se da cuenta de lo que está pasando en el país, pues para ellos es más fácil tapar el sol con un dedo y sermonearnos con su discurso moralista y de la abstinencia. Sus hijas e hijos también están en las estadísticas que dicen que los jóvenes están iniciando su vida sexual cada vez a más temprana edad y que debido a un descuido (quien no lo ha tenido) necesitan el anticonceptivo de emergencia. El tema es que las hijas de los honorables tienen el dinero para ir y comprarla pero las de los sectores más pobres se tienen que quedar con la incertidumbre hasta que el test de embarazo complete las dos rayitas y o se hagan un aborto clandestino en condiciones pésimas o dejen abandonadas a sus guaguas en la calle. Y claro, sin mencionar que las adineradas ante la concreción del descuido también abortan pero en clínicas privadas donde pagan mucha plata y pasan “el problema” como un quiste ovárico.

Así es la doble moral de este país y eso es lo que más me indigna. El que se pretenda imponer la visión de unos pocos a todo el resto de los ciudadanos y que se metan en nuestras camas cuando tenemos sexo. Además, ¿no les interesa lo que opina más del 70% de las personas de este país? Si ellos son 36 diputados elegidos más encima gracias al sistema binominal por la minoría de los votos, ¿por qué mierda se pasan por la raja a todos quienes decimos “déjennos decidir”, queremos tener acceso a la pastilla?.

Está claro que el tema de la PDD es sólo una arista y que el problema de fondo pasa por una buena política pública de educación sexual con énfasis en los métodos anticonceptivos (incluyendo la píldora en cuestión) en todos los colegios y así evitar el embarazo adolescente que lo único que hacer es perpetuar el círculo de la pobreza (y dicho sea de paso, la mano de obra barata que la clase pudiente necesita) y una ley de aborto también para que una persona sea capaz de decidir si quiere o no tener a un niño, muchas veces no deseado, muchas veces producto de una violación.

En fin, es increíble cómo en este país que se jacta de ser tan desarrollado, de tener una economía sólida, etc., aún las mujeres no tengamos derechos sexuales ni la opción de optar a los métodos anticonceptivos que queramos. Por lo pronto, habrá que seguir echando mano a alternativas como el método Yuzpe y que, en mi opinión, habría que masificar la opción entre quienes no puedan acceder a la PDD. Este método consiste en tomar anticonceptivos orales combinados que se compran sin receta en cualquier farmacia, como Anovulatorios Microdosis, Lofemenal, Microgynon, Nordette, Anulette, Norvetal, etc. Se toman 4 pastillas primero y se repite la dosis (4 pastillas) a las 12 horas de una relación sexual no protegida. Como tienen levonorgestrel, actúan igual que la PDD, aunque pueden tener efectos adversos como naúseas o dolores de cabeza por el cocktail hormonal pero siempre es mejor prevenir. La información fue sacada de este sitio que es del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva. En este lugar también reparten la PDD pero para más datos, visiten la página de la institución.

Por último, no necesito entrar a discutir si, como promulgan estos grupos “pro vida”, la pastilla es abortiva o no. Creo que hay suficiente material científico que dice que no lo es. Pero más allá de un debate biológico de cuando empieza o no la vida y que si la píldora viene a “interrumpirla” matando a un ser humano, acá la cuestión es la libertad de opción y de elegir para cada mujer sobre qué hacer con su cuerpo y con su vida como primer derecho humano. Y ojalá que de una vez por todas debatamos el tema con altura de mira, en forma madura y responsable con la ciudadanía sin contaminarlo con los rosarios de todos aquellos que se golpean el pecho en las iglesias los domingos.

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