Trátame mal

Octubre 28, 2009 at 3:10 pm (De mina, General, Hombres, Pareja, mujeres) (, , , , )

mujer maltratoAyer mientras caminaba hacia mi casa una mujer venía hablando por teléfono atrás mío. Discutía con su novio y una frase me llamó la atención. Obviamente no sé el contexto del diálogo ni menos qué respondía el hombre al otro lado pero ella le dijo: “tú a mi me tratas muy mal pero yo sigo contigo”.

Y pensé en por qué las mujeres tenemos la “virtud” de andar de masoquistas por la vida, tolerando que un hombre nos trate con la punta del zapato. Y cuando hablo de esto no me refiero al hecho extremo del maltrato físico, sino de esas miles de formas más sutiles que una mujer debe soportar. Puede ser una leve alza en la voz, un comentario pesado, un ninguneo gratuito, un garabato ofensivo… En fin, agresiones al fin y al cabo que una deja pasar una y otra vez.

Ahora, no digo que las mujeres seamos santas palomas y tratemos con pinzas a los hombres pero eso es tema para otro post. La pregunta es por qué aguantamos malos tratos. Yo creo que muchas veces la autoestima está tan baja que un insulto más da lo mismo o sentimos que si nos rebelamos esta pareja va a tomar sus cosas y se va a mandar a cambiar. Entonces, el terror a estar solas y la dependencia emocional nos hace caer en estos vicios.

Tengo varios testimonios de amigas y de gente que comenta en este blog. De hecho, en el post “50 razones para dejar a un hombre“, muchas personas han contado sus experiencias y problemas de pareja, donde abundan malos tratos que son aceptados “por amor”. Una amiga muy querida que se separó hace poco de su marido me habló también de las humillaciones que constantemente debía soportar de boca del susudicho: estás gorda, nadie te quiere, no eres buena en la cama, no sirves para nada… Obviamente la autoestima de ella fue cayendo a un nivel cero hasta que por sanidad mental decidió cortar la relación.

El tema está en darse cuenta de que este maltrato psicológico y verbal es tan dañino como una cachetada o un golpe de puño. Tal vez voy a ser muy fundamentalista pero según yo no hay que soportar ni un “tonta” o un “eres una loca de mierda”, porque a alguien que se ama no se le dice eso ni se merece tanta falta de respeto. Ojalá que aprendamos a querernos más a nosotras mismas y que no nos obnubile el amor para que cuando pase podamos de inmediato hacerle ver a la pareja que no está actuando en forma correcta, porque definitivamente, ya no están los tiempos para ser mártires.

Permalink Dejar un comentario

¿Y cuándo la guaguita?

Septiembre 21, 2009 at 5:38 pm (De mina, General, mujeres)

Acabo de cumplir 31 y soy la única en mi familia, integrada básicamente por guagua dibujomujeres, que aún no tiene hijos. Hasta mi hermana menor con 24 años ya tiene a su retoño. El problema es que, como imaginarán, el tema de conversación es cuándo Sabina va a tener descendencia e incorporar un miembro más a la prole. Y eso es ahora porque hasta hace poco tiempo me preguntaban que cuándo me casaba. Bueno, igual me preguntan pero no tanto.

Mi prima Jo que tiene la misma edad mía y que hace tiempo está casada y con una niña de 2 años, me quiere meter hasta por osmosis el instinto maternal: paseando por el mall me lleva a las tiendas de niños para decirme que preciosa es la ropa rosada de guagua o mira que son tiernos esos zapatitos de niño. Mis tías me molestan diciéndome sutilmente que no es bueno ser mamá tan mayor, pero se los perdono porque ellas vienen de otra época donde a los 30 ya tenían tres y hasta cuatro hijos. De hecho, mi mamá me tuvo a mí apenas a los 20 años. Yo a esa edad recién estaba en el segundo año de la universidad y le tenía pánico a quedar embarazada.

Pero la situación que en realidad colmó mi paciencia fue que el fin de semana estábamos celebrando mi cumpleaños en mi casa, habían cuatro chiquillos de entre 2 y 5 años (entre sobrino e hijos de mis primas) que jugaban y gritaban como barracos alrededor nuestro y mi santa madre, quien “siempre” me apoya en mis decisiones y me comprende, hizo la declaración del año: que ojalá el próximo año haya otro niño más jugando con los primos. Yiaaaa, ¿quieres que el Jon (mi hermano del medio) tenga un hijo?, le dije. No, me refiero al tuyo, contestó. Chan! Y todo el mundo se confabuló en mi contra para pedirme al primogénito.

Les puedo contar que traté de salir del entuerto con la gran frase de una amiga: ahora no, ¡sale muy caro el kilo de crío!… Risas y seguí con la respuesta de siempre, que no es el momento, que en unos años más, que etcétera, etcétera. O sea, no podía empezar a darles una charla de toda mi filosofía de vida acerca de los hijos y de, por ahora, mi cero instinto maternal. Pero eso lo expondré en un próximo post para que todos me odien y me acusen de que soy la mujer más egoísta en la tierra que prefiere ahorrar dinero para satisfacer su propio hedonismo que gastar la cuarta parte del sueldo en pañales mensuales.

Igual una prima buena onda me apoyó. Claro, su vida no es nada fácil considerando que recién está sacando su carrera, además trabaja para mantener a su hija y el padre de la niña si te he visto no me acuerdo. Yo en realidad prefiero que las personas ni se metan, ni a favor ni en contra de lo que pienso, o sea, son decisiones personales y es cosa de uno que quiera tener guagua a los 35, 40 o no tener nunca si es que no se da el momento adecuado. Menos mal que mi chico está casi en la misma mía, digo casi porque a veces le pica el bicho de tener una guagua. Pero o espera o se busca a otra candidata. He dicho.

Permalink 1 comentario

Dormir contigo

Septiembre 16, 2009 at 8:39 pm (Estudios, Pareja) (, , , , )

dormir parejaHace unos días salió un estudio que reveló que las parejas que duermen juntas tienen hasta 50% más de trastornos de sueño y aunque ya me lo suponía, ahora tengo la explicación más científica del por qué mis largas horas de desvelo y mi sueño tan pero tan frágil, cuando lo logro conciliar. No es que antes, cuando dormía sola no tuviera problemas de insomnio pero sí puedo afirmar que éste se acrecentó cuando comencé a compartir cama.

El especialista en trastornos del sueño y encargado del estudio, el Dr. Neil Stanley (Gran Bretaña), explicó que compartir la cama es un invento moderno, pues la tradicional cama matrimonial se popularizó con la revolución industrial, cuando las personas se cambiaron  a barrios sobrepoblados y ciudades con poco espacio para vivir. Y antes de eso, en la época victoriana, por ejemplo, las parejas casadas dormían separadas e incluso en la antigua Roma, se utilizaba sólo para los encuentros sexuales y no para dormir.

Pues bien, aunque nosotros nos hayamos comprado el super box spring, con colchón de forma ergonómica para un perfecto apoyo de la  espalda y resortes de no sé qué, hay noches en que lo paso pésimo porque no puedo dormir y peor si la persona que está al lado de un tiempo a esta parte le ha dado por roncar. Y sé que este problema a veces es tan grave que provoca discusiones de pareja y en la casadas puede llegar incluso hasta el divorcio. Yo en mi caso creo que optaría mejor por separar camas e idealmente habitaciones. ¿Se imaginan?: cama propia, control remoto propio, baño privado y “visitarse” en las noches para regalonear un rato y después a la camita a un sueño profundo y reparador.

Permalink 1 comentario

Una mordida, por favor

Agosto 24, 2009 at 7:56 pm (De mina, Hombres, Sexo) (, , , , )

Siempre me han gustado los vampiros y toda la estela gótica que se teje a su alrededor. alexander-skarsgardCuando más chica veía “Buffy, la cazavampiros” y me gustó altiro Spike, al malo de la serie y que en la sexta temporada tuvieron su corto pero hot intenso romance con la cazadora. Y es que ese es el tema, pese a su sangre fría y a lo blanquecino de su piel, los vampiros encajan perfectamente en las fantasías sexuales de algunas mujeres, por ese aire misterioso que los sigue a todas partes y, sobre todo, por el sex-appeal que proyectan en cada una de sus mordidas.

Y no me digan que no es así, porque basta ver sólo un capítulo de la serie “True Blood” que ahora va en su segunda temporada por HBO, para que nos demos cuenta que explotaron justamente el lado sexy de los vampiros. Basta ver la relación que tiene el vampiro Bill Compton (Stephen Moyer), con Sookie Stackhouse (Anna Paquin), donde en la primera temporada apreciamos los atributos amatorios del protagonista. Y ahora, quien se roba la serie es definitivamente el vampiro Eric Northman (el exquisito sueco Alexander Skarsgård que ilustra el post) y que va a formar el triángulo con los protagonistas.

Y la lista de vampiros ricos en el cine y tv es larga. Las más niñitas y no tanto se desviven por la palidez de Edward (Robert Pattinson) en la película “Crespúsculo” y otras aún recuerdan a Lestat (Tom Cruise) y a Louis (Brad Pitt) de “Entrevista con el vampiro”, o a los chiquillos de “Generación Perdida” y hasta los Drácula encarnados por Bela Lugosi y Christopher Lee tenían su qué.

A mi juicio el éxito de los vampiros radica en que a todos nos intriga o nos atrae eso que sucede al calor de la noche -aunque también nos de miedo- con estos seres inmortales, oscuros, sin frenos morales y que tienen el poder de dominar e hipnotizar a las personas a su antojo pero que a la vez buscan ser aceptados y queridos como chicos malos: una especie de antihéroes románticos. Y lo mejor de todo, es que son absolutamente eróticos, es decir, a diferencia de otros personajes del cine y la literatura, sí tienen sexo y lo gozan.

De ahí entonces que las mordidas en el cuello y la sangre corriendo por los cuerpos desnudos adquiera una tónica tan sensual, escenas que han sido expuestas en forma fiel por el cine y la televisión y que han hecho que pensemos que a merced de un vampiro difícilmente podamos negarnos a ser mordidas por ellos. ¿Me fui en la volada? Es probable pero insisto, fantasear no cuesta nada e inclusive podría ser un buen juego amoroso con la pareja; o acaso no han pensado en decirles ¿por qué hoy no jugamos a los vampiros? Mmm, yo quiero.

Y a tí, ¿te gusta jugar a las mordidas?

Permalink 3 comentarios

El amor engorda

Julio 31, 2009 at 4:58 pm (Estudios, Pareja) (, , )

Así no más es. Aunqubotero parejae existan casos excepcionales, lo cierto es que cuando uno se “empareja” los hábitos de vida cambian. Ya desde la época de la conquista que el galán se luce con bombones y chocolates y las principales atraciones para conocerse se remiten a ir a comer o a tomar algo, ir al cine acompañados de las respectivas “cabritas” y bebidas o salir a pasear románticamente al parque con un helado en la mano.

Después, cuando te vas a vivir en pareja o te casas, si antes eras de las que comía ensaladitas varias y la práctica de ejercicio era uno de tus hobbies, pues ahora eso cambia porque para tu chico no hay panorama más entretenido que arrendar películas para pasar un fin de semana en casa y comer “cosas ricas”. Eso quiere decir: “pidamos una pizza tamaño familiar”, “vamos a comprar comida china del restaurant de acá a la vuelta”, “tengo unas ganas de que hagamos tacos mexicanos” o “está lloviendo, podríamos hacer sopaipillas”. Así la dieta y la preocupación por los kilos se van al tacho de la basura.

Si bien esto uno lo evidencia mes a mes y año a año en que está en pareja (la pesa no miente), investigadores de Estados Unidos han confirmado en sus estudios que el matrimonio se relaciona con mayor riesgo de ser obeso en comparación con los solteros que sólo mantenían citas, aunque también se encontró que la “vida conyugal” tiene cosas buenas como la disminución del tabaquismo y una menor mortalidad.

Lo malo del estudio es que este riesgo de acaparar kilos es distinto para hombres y mujeres porque mientras nosotras podemos aumentar la talla a sólo un año de convivencia con la pareja, ellos tienen un margen un poco mayor: entre el primer y segundo año.

Las razones que provocan esta obesidad en los emparejados es bastante lógica: hacen menos actividad física, se ve más televisión y pasan más tiempo frente al computador. Sin mencionar el factor embarazo que hace que las mujeres suban de peso, el cambio en los hábitos de alimentación también influye porque como ya lo decía antes, la comida chatarra y las comilonas en casas distan mucho de los menús saludables que debiéramos comer.

Y esto en la práctica nos lleva inevitablemente a subir de peso, alejándonos cada vez más de los 49 kilos que pesábamos cuando teníamos 20 y tu pareja comienza a ostentar una barriga y unos michelines que antes no estaban ahí. Por eso insisto y está comprobado, el amor engorda. Quien me diga que después de 3, 5 o más años de relación conserve el mismo peso de cuando empezó ésta, es un vil mentiroso o tiene una genética envidiable.

Permalink 2 comentarios

Los hombres y la anticoncepción

Julio 1, 2009 at 8:04 pm (Hombres, mujeres) (, , , )

A raíz del post anterior, me gustaría hablar de algo que suele pasar parejas2desapercibido sobre todo cuando surgen las polémicas relacionadas con los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres. Si bien es cierto que es un tema que nos compete directamente, también es cierto que las relaciones sexuales se dan entre dos personas. En la mayoría de los casos entre una mujer y un hombre. Seguro me dirán que mi aseveración es bastante obvia… Entonces, ¿por qué no se incluye al hombre cuando se habla de prevención del embarazo o de enfermedades venéreas? Claro, pueden decir a su favor que son ellos los que usan condón (y que a veces hacen a regañadientes) y que por eso deben ser alabados. Pero ¿no es eso lo mínimo que pueden hacer?

Si ellos realmente estuvieran comprometidos con el tema se harían parte de las manifestaciones pro píldora del día después o bien hasta le propondrían a sus parejas consultar al médico ginecólogo para que les de el mejor método anticonceptivo. Algunos -los menos lamentablemente- se hacen parte de por ejemplo comprar a medias las pastillas, tal como se divide la cuenta del supermercado, como parte de la planificación familiar en la pareja.

Pero aún falta mucho. Por eso me pregunto que si estos hombres que comparten hoy los gastos de las pastillas usarían el anticonceptivo hormonal masculino cuando se lance al mercado en Chile (el que aún está en fase de pruebas). Estoy casi segura que tendrían mayores reticencias porque claro, pasar cinco lucas es una cosa pero llenarse de hormonas sintéticas como lo hace una, es otra muy distinta.

Y es más, ¿cuántos hombres que con su pareja ya han tenido los hijos deseados y quieren evitar nuevos embarazos, se hacen la vasectomía para que la mujer deje de tomar los anticonceptivos? Una operación ambulatoria que es super normal en países como Estados Unidos, Canadá o en Europa y que de hecho figura entre los tres método anticonceptivos después del condón y la píldora, acá el porcentaje de quienes se la realizan es bajísimo y sigue siendo tabú. En ese caso, la opción es que la mujer (otra vez con la responsabilidad encima) se ligue las trompas en una cirugía mucho más compleja, con mayores costos y complicaciones que el procedimiento masculino.

En definitiva, parece que hace falta un cambio de mentalidad en nuestros machos chilenos. Ojalá que los chiquillos de ahora no sean tan cerrados de mente y puedan hacerse partícipes y comprometerse con un tema que también les compete a ellos y que por décadas ha estado sobre nuestros hombros.

Permalink 1 comentario

Indignación del día después

Junio 24, 2009 at 8:54 pm (Estudios, General, Sexo, mujeres)

PILDORAHace unas semanas nos enteramos de dos guaguas que fueron abandonadas a horas de nacer. Luego, una adolescente escondió su embarazo a sus padres y tuvo a su niña en el baño de su casa sin que nadie lo supiera. Debido al temor y en un acto de locura (no podría pensar otra cosa), con el mismo cuchillo que cortó el cordón umbilical le dio varias puñaladas a su hija quien dejó de existir en el momento.

Con estas terribles pero verdaderas historias me permito introducir mi criterio de algo que me produce gran indignación. Y es que de nuevo ha salido a la palestra el tema de la Píldora del Día Después, cuya distribución en los servicios públicos de salud (a los que van las personas con menos recursos) ya había sido prohibida por el Tribunal Constitucional chileno en abril del año pasado, acogiendo el requerimiento de un grupo de diputados de derecha, conservadores y llamados “pro vida” (ya que alegan que el fármaco es abortivo).

En ese momento muchas mujeres y hombres salimos a marchar por una decisión que considerábamos, atentaba contra nuestros derechos sexuales y reproductivos. El gobierno buscó formas para que la PDD siguiera siendo entregada a las mujeres que lo necesitaban como en las municipalidades. Sin embargo, esta semana otro golpe lo dio la Contraloría, que prohibió la entrega de la píldora ahora también en municipios y otros organismos gubernamentales. Un punto a destacar: todos estos fallos no prohíben su comercialización en farmacias, por lo que alguien con dinero puede perfectamente ir donde su médico para que le de la receta e ir a comprar la pastillita. O sea, discriminación.

Ahora el gobierno va a presentar ante el Parlamento un proyecto de ley que garantice la distribución de la píldora aunque lamentablemente todavía hay gente que ni siquiera quiere debatir el tema y que puede impugnar ante el Tribunal Constitucional cualquier iniciativa de esta índole como ya lo ha declarado el diputado Kast, especie de vocero de los diputados antipíldora. Lo que me da rabia es cómo esta tropa de conservadores Opus Dei no se da cuenta de lo que está pasando en el país, pues para ellos es más fácil tapar el sol con un dedo y sermonearnos con su discurso moralista y de la abstinencia. Sus hijas e hijos también están en las estadísticas que dicen que los jóvenes están iniciando su vida sexual cada vez a más temprana edad y que debido a un descuido (quien no lo ha tenido) necesitan el anticonceptivo de emergencia. El tema es que las hijas de los honorables tienen el dinero para ir y comprarla pero las de los sectores más pobres se tienen que quedar con la incertidumbre hasta que el test de embarazo complete las dos rayitas y o se hagan un aborto clandestino en condiciones pésimas o dejen abandonadas a sus guaguas en la calle. Y claro, sin mencionar que las adineradas ante la concreción del descuido también abortan pero en clínicas privadas donde pagan mucha plata y pasan “el problema” como un quiste ovárico.

Así es la doble moral de este país y eso es lo que más me indigna. El que se pretenda imponer la visión de unos pocos a todo el resto de los ciudadanos y que se metan en nuestras camas cuando tenemos sexo. Además, ¿no les interesa lo que opina más del 70% de las personas de este país? Si ellos son 36 diputados elegidos más encima gracias al sistema binominal por la minoría de los votos, ¿por qué mierda se pasan por la raja a todos quienes decimos “déjennos decidir”, queremos tener acceso a la pastilla?.

Está claro que el tema de la PDD es sólo una arista y que el problema de fondo pasa por una buena política pública de educación sexual con énfasis en los métodos anticonceptivos (incluyendo la píldora en cuestión) en todos los colegios y así evitar el embarazo adolescente que lo único que hacer es perpetuar el círculo de la pobreza (y dicho sea de paso, la mano de obra barata que la clase pudiente necesita) y una ley de aborto también para que una persona sea capaz de decidir si quiere o no tener a un niño, muchas veces no deseado, muchas veces producto de una violación.

En fin, es increíble cómo en este país que se jacta de ser tan desarrollado, de tener una economía sólida, etc., aún las mujeres no tengamos derechos sexuales ni la opción de optar a los métodos anticonceptivos que queramos. Por lo pronto, habrá que seguir echando mano a alternativas como el método Yuzpe y que, en mi opinión, habría que masificar la opción entre quienes no puedan acceder a la PDD. Este método consiste en tomar anticonceptivos orales combinados que se compran sin receta en cualquier farmacia, como Anovulatorios Microdosis, Lofemenal, Microgynon, Nordette, Anulette, Norvetal, etc. Se toman 4 pastillas primero y se repite la dosis (4 pastillas) a las 12 horas de una relación sexual no protegida. Como tienen levonorgestrel, actúan igual que la PDD, aunque pueden tener efectos adversos como naúseas o dolores de cabeza por el cocktail hormonal pero siempre es prevenir. La información fue sacada de este sitio que es del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva. En este lugar también reparten la PDD pero para más datos, visiten la página de la institución.

Por último, no necesito entrar a discutir si, como promulgan estos grupos “pro vida”, la pastilla es abortiva o no. Creo que hay suficiente material científico que dice que no lo es. Pero más allá de un debate biológico de cuando empieza o no la vida y que si la píldora viene a “interrumpirla” matando a un ser humano, acá la cuestión es la libertad de opción y de elegir para cada mujer sobre qué hacer con su cuerpo y con su vida como primer derecho humano. Y ojalá que de una vez por todas debatamos el tema con altura de mira, en forma madura y responsable con la ciudadanía sin contaminarlo con los rosarios de todos aquellos que se golpean el pecho en las iglesias los domingos.

Permalink 3 comentarios

Dónde están los hombres

Junio 16, 2009 at 4:49 pm (De mina, General, Hombres)

Hace poco, en el cumpleaños de mi prima, una amiga de ella nos contabdonde estan los hombresa los pormenores de una relación amorosa que la tenía al borde del psiquiátrico. Llevaba cerca de 11 años con el hombre; se habían conocido en el colegio y en todos esos años había pasado de todo: decepción, infidelidades, rompimientos miles, vueltas una y otra vez. Ella tenía la certeza que ese hombre no era para ella y que la estaba cagando con no terminar de una vez y buscarse a otro especímen porque acá todo hacía suponer que era mejor un diablo por conocer que uno conocido.

La cuestión es que ella, de apenas 29 años, decía que, por un lado, se sentía vieja para buscarse a otro chico y empezar todo de cero y, por otro, que no sabía dónde se habían metido todos los hombres solteros de esta edad, si es que quedaban. Porque a los 30 años o están casados o comprometidos o divorciados -pero con la mente en las niñitas de 20- o, en caso de que queden solteros, algo malo tienen que tener.

La verdad es que a mí no me parece tan apocalíptico el asunto o debe ser que hace tiempo me alejé de las pistas tras haber encontrado a un chico que me hace feliz (por ahora). De igual forma creo firmemente en que “a nadie la falta Dios” y que en algún lugar de este mundo debe haber un alguien para quien lo necesita. Pero para verificar en terreno este tema el sábado salimos con una amiga que está soltera y buscando. Ella quiso ver cómo estaba el panorama en el ambiente bohemio de la capital y aunque nunca he sido muy de la idea de que se pueden encontrar chicos en una noche de juerga (en rigor sí se puede, pero para qué, ese es otro asunto) igual la acompañé para saber qué se tejía.

Y aunque la experiencia no estuvo mal, pues por lo menos comprobamos que teníamos bastante arrastre entre los chicos, el problema fue que la mayoría de ellos eran sub 25 y con una sola cosa en mente, algo que obviamente a mí no me interesaba en lo más mínimo y creo que a mi amiga tampoco porque para pasarlo bien un rato y después si te he visto no me acuerdo, de eso ya había tenido bastante. Y bueno, los que podrían tener nuestra edad andaban con sus parejas o eran declaradamente gays.

En fin, eso corroboró mi teoría que es mala idea buscar hombres en bares o discotheques, que lo único que hacen es “jotear” y tratar de llevarte a la cama. Obviamente que si una también anda buscando sexo casual es muy válido. Pero ¿qué pasa con las chicas que o deben conformarse con su “peor es nada” que la trata como las pelotas y siguen con él por el temor a no encontrar otro amor, o aquellas que ya están solas y quieren de verdad encontrar a un hombre bueno que las quiera? ¿Será que a los 30 ya no quedan hombres solteros, sin miedo al compromiso, sin traumas ni rollos mentales, medianamente guapos y con una clara definición sexual? Y si aún quedan, ¿dónde están? Si los ven, avisen.

Permalink 6 comentarios

La fantasma de la ex

Mayo 19, 2009 at 10:13 pm (De mina, Hombres)

fantasNo es que quiera promocionar la película que estrenaron en los cines a mediados de mayo, esa protagonizada por el musculoso pero sin gusto a nada Matthew McConaughey y la espía de Alias, Jennifer Garner. No, sólo que encontré demasiado pertinente el título con mi idea del post. Y es que resulta que a mi chico lo están rondando perras fantasmas del pasado, o sea, una ex novia. Y todo gracias a ese engendro de la tecnología que ha atrapado a la mayoría de las personas: el facebook.

Claro, era obvio que entre tanto reencuentro con ex compañeros de colegio, ex amigos de infancia, familiares lejanos, etc., iban a aparecer esos nombres que en algún momento de la vida fueron parte del corazoncito y la mente de uno.  Y confieso que hasta yo tengo por ahí a ese alguien de contacto y que de vez en cuando la curiosidad hace click por mí y me entrego a interiorizarme sobre su estado físico (está más pelado y guatón) y mental (igual se le ve feliz con su señora y sus mascotas, así que bien por él).

Pero bueno, el asunto es que yo pienso que es muy distinto tener de contacto en tu facebook a alguien con quien tuviste un romance que pasó sin pena ni gloria a que una ex novia, con la que estuviste comprometido para casarte aparezca, te agregue como amigo y te mande mensajes privados. “Yaaaaa”… Le respondí incrédula a mi transparente chico cuando me contó. “¿Y se puede saber qué quiere esta señorita?”… “Na´poh, saludarme no más”, me dijo él queriendo cambiar de tema.

Y sentí que con ese sólo hecho me estaban invadiendo el territorio pero tampoco supe qué decirle. O sea, confío en él y tal vez me da lo mismo que tenga a una ex en la red social sobre todo si han pasado una pila de años o tal vez debería haber armado la casa de yegua cuando vi que mi chico y “ella” eran amigos. No sé. No contaba que iba a querer tener un contacto cercano (el mensaje) que podría ser el primer paso a… sí tanto tiempo que ha pasado, qué es de tu vida, y por qué no nos juntamos?, ah, sí, hay un café en la esquina de blablabla. Ya, ok, sé que son puros rollos pero pucha que cuesta enfrentar a un fantasma ex que quiere materializarse en la vida de tu chico. Además, es heavy también que tu hombre haya sido de relaciones largas, importantes y bien comprometidas, lo que por un lado habla bien de él pero por otro quiere decir que hay por lo menos dos seres relevantes en el pasado del chico. No como una, que nunca antes tuvo un amor que le durara más de un año. God, ¿será que llegó la hora de llamar a Ghostbuster?.

Permalink 2 comentarios

El Club de los 30

Abril 28, 2009 at 5:23 pm (De mina, mujeres) (, , , )

mujer_2_1Es imposible detener el tiempo aunque muchos lo quisieran. Inexorablemente llegamos a esa temida década que empieza con el número 3 y sigue sumando números hasta completar 10 años y comenzar otro drama. En lo personal la crisis me vino el año antepasado cuando cumplí los 29 –los últimos “veintisiempre”-, momento en el cual me llené de cuestionamientos existenciales acerca de mi vida pasada, presente y futura. Pero cuando soplé las 30 velas no me dio nada, estaba sumergida en la inercia absoluta de ese año en donde ya todos mis amigos habían entrado al Club y una más no cambiaba la historia.

Para mi cumple, en el facebook bullían los mensajes de algunos fanáticos que decían que la treintena “¡era la mejor década de la vida!” y que me iban a pasar importantes cosas y que bla, bla, bla. Y también aquellas advertencias pesimistas o realistas como decían, que enfatizaban en que con la llegada del 3 y el 0 me iban a venir todos los achaques de vieja.

Aún estoy esperando lo uno y lo otro aunque parece que va ganando lo segundo. De partida, una visita al médico determinó que estoy con el colesterol alterado y de un día para otro me vi con un arsenal de pastillas, omega 3 y con una dieta de pescado tres veces por semana para aumentar el colesterol bueno y bajar los triglicéridos. Claro, también tengo que bajar de peso y hacer ejercicio, lo que me ha costado una enormidad porque, adivinen: después de los 30 el metabolismo cambia y se enlentece. La grasa se localiza más en algunas zonas –la parte abdominal suele ser una de ellas- y no es fácil eliminarla. O sea, por más que hagas abdominales ahí quedan los porfiados “rollitos”.

Eso sin contar que hay que cambiar la crema de la cara que usábamos antes por una antiarrugas porque ya a esta edad se empiezan a notar las líneas de expresión y las patitas de gallo. Además es eso, se debe invertir en la crema de contorno de ojos con efecto aclarador para las ojeras, la loción nocturna y hasta una especial para el cuello.

Y eso no es todo amigos, porque todas las mujeres ahora debemos lidiar con la maldita celulitis. ¿Por qué? Porque sólo nosotras tenemos esa increíble capacidad de retener líquidos, grasa y toxinas que provocan la piel de naranja. Y ahí uno dele invirtiendo la plata que no tiene para comprar cremas anticelulíticas y reafirmantes o pagarle a alguien que haga esos milagrosos masajes reductores para poder lucir medianamente digna en el verano con el traje de baño o en el momento del amor.

Ahora, en lo psicológico se incluyen grandes cuestionamientos de la vida, pensar que va pasando el tiempo y que los proyectos que tenías a los 20 no se han concretado y que el tiempo también avanza para tomar otras decisiones importantes como si quiero o no tener hijos, casarme y tener una casa con un perro. Pero eso da para otro post.

En fin, como que me deprimí escribiendo esto pero todavía me queda la parte de “la mejor década de la vida”. Ojalá que lo descrito anteriormente no opaque aquellas importantes cosas que van a suceder (estoy expectante) y que mi llegada al “Club de los 30” sea lo menos traumática posible.

Y ustedes ¿ya llegaron a los 30?, ¿qué es lo mejor de esta década?

Permalink Dejar un comentario

Siguiente Página »