Mujeres para casarse y las otras para…
Aún existen personas en general y hombres en lo particular que opinan que existen mujeres para casarse y las demás sólo para divertirse, tener sexo y aventuras. Pero la verdad es que no entiendo esta diferencia, porque entonces eso quiere decir que con la señorita bien, la que se la presenta a los padres y que podría ser la madre de sus hijos, ¿no se puede divertir ni tener sexo?. O la chica “mala”, la sexual y divertida, ¿acaso no pinta para el matrimonio ni se concibe que un hombre se enamore de ella?.
No sé, pero creo que esta visión es absolutamente anacrónica, puro machismo al descubierto y reflejo de que algunos varones no han evolucionado en ese sentido. Y aunque dudé que existieran hombres que pensaran esto (creyendo ingenuamente que era más una mentalidad de generaciones anteriores, de nuestros abuelos o padres), pregunté sobre el tema y me dijeron que en reuniones de Tobis efectivamente algunos hombres decían que cuando veían a una mujer, de acuerdo a ciertas actitudes, su forma de ser o simplemente cómo andaban vestidas las separaban inmediatamente en estas dos clasificaciones.
O sea, una chica con aspecto de femme fatal, canchera o con harta experiencia ellos de inmediato se las imaginan destrozándolas en una cama en una aventura de una sola noche o dos máximo. Al contrario de esa otra mujer de estilo virginal y que provoca más ternura que pasión desenfrenada, sería el prototipo perfecto para llevarla al altar. ¿Por qué sucedería esto? Seguramente porque ellos nica se emparejarían “para toda la vida” con alguien que ha sido toqueteada por todo el mundo o con la chica fácil que se acostó con ellos a la primera, a la segunda o aun a la tercera cita. Y claro, eso sin contar que también existe una alta probabilidad que esos mismos hombres una vez que se casan con este tipo de mujeres, ellos seguirán buscando fuera de casa a las chicas malas para seguir teniendo sexo “divertido” y aventuras.
De acuerdo a esto, sin duda creo que yo no soy mujer con la que un hombre se casaría, pero también creo que así como hay hombres machistas y que creen en estas clasificaciones estúpidas, existen otros que en realidad no tienen a alguien ideal y no les interesan con cuántos te has metido, que sólo importa cuánto se gusten y si da la relación para formalizar o no. Pero les pregunto ¿creen que realmente esta mentalidad está aún arraigada en la sociedad o seré sólo yo que he tenido la mala suerte de encontrarme con especímenes así?. Hombres ¿realmente hay mujeres para casarse y otras sólo para acostarse?.
El síndrome del chico malo
Si hiciéramos una encuesta entre todas las mujeres que ven Lost sobre con cuál personaje masculino se quedan, seguro que cerca del 90% de ellas responderían tajantemente Sawyer (interpretado por el actor Josh Holloway), en desmedro de Jack Shephard (Matthew Fox). Es muy probable que usted señor, caballero, dama, se pregunte el por qué de este resultado si el doctorcito es líder, tiene pinta de niño bueno, es correcto y, por ende, a todas las madres les gustaría tenerlo como yerno. En contraste absoluto con Sawyer, cuyo personaje se caracteriza por ser grosero, rudo, mal educado –por lo mismo, jamás pero jamás presentaríamos a nuestros padres- y para más remate, trata pésimo a las féminas. A pesar de esto ¡nos encanta y caemos rendidas a sus pies!
Y es que Sawyer es el prototipo perfecto para una especie de macho que se denomina “el chico malo” y a todas las que nos gusta tenemos el Síndrome del mismo, una enfermedad que tiene una mezcla de masoquismo, adrenalina, vértigo, mucha pasión, sufrimiento y lágrimas a mil. Para las mujeres que cabemos en este saco, sabemos (a veces inconcientemente y otras en pleno uso de nuestra razón) que un hombre entre más chico malo es, mejor y más intenso será el sentimiento. O sea, por lo mismo, el hombre bueno, que te complace en todo, que está siempre ahí para lo que necesites tiene cero conflicto, conflicto que para muchas de nosotras es vital y necesario para engancharse a full con alguien.
Aunque lo nieguen, todas hemos padecido en algún momento de nuestras vidas este síndrome y lo peor, es que aunque ahora estemos curadas, lo recordamos aún con ese cosquilleo en la guata por todas las cosas que nos provocó. ¿O no? Es que hombres como esos, que tienen la capacidad de llevarnos al cielo y al infierno casi al mismo tiempo, son imposibles de olvidar.
Pero ¿qué características tienen esos chicos malos? He aquí algunas descripciones de aquellos susodichos para que puedan identificarlos antes de y alejarse ipso facto de ellos o bien, saber “con la chichita que se están curando” y para que después no anden diciendo que no se los advertí:
El chico malo es controlador y manipulador: O sea, quiere manejar tu vida y en vez de opinar sobre un asunto ordena.
Es bipolar: Cambia repentinamente de opinión y de estado de ánimo. Tienes que cuidar todas tus palabras porque no sabes en qué momento algo dicho o no dicho a él le va a afectar.
Es encantador y coqueto: Cuenta con un gran círculo social y sabe cómo manejar a las mujeres, por lo tanto, te puede enamorar, luego dejarte y seguir con su agitada vida. Siempre va a estar con mujeres a su alrededor y no le importará que tú mueras de celos.
Es celoso: Quiere dominar tus acciones, tu mente, limitar tus amistades, te obligan a vestirte de determinada forma o a no maquillarte “como payaso”.
Es egocéntrico: Suele alejarte de tu círculo de amigos o hasta de la familia, aislándote de todo el exterior. Para él, todo tu mundo debe girar a su alrededor.
Es inmaduro: No tiene claras sus ideas ni proyectos, es inestable emocionalmente y te dice que el compromiso no es para él. Hay algunos casos realmente del tipo esquizoide y sólo te llevará al borde de la locura.
Y tú, ¿has tenido experiencia con un chico malo?
Errores de cama
¿Cuántas veces no hemos escuchado a mujeres hablar que ya no se llevan bien con sus parejas en la cama? En foros de internet, blogs o conversaciones con amigas se repiten algunos temas: que nada es como antes, ya no es cariñoso, no hay preámbulo sexual, que se va muy rápido o que sólo busca su clímax dejándonos “a medias” y que después “buenas noches, a dormir”. Con razón el 70% de las mujeres prefiere comer chocolate a tener sexo.
Mujeres insatisfechas en el área sexual han habido siempre. Más antes que ahora, pues no es lo mismo comparar lo que vivieron nuestros abuelos o aun nuestros padres. La falta de experiencia con otras parejas o de conocimiento del propio cuerpo hicieron que por muchos años el tema del sexo fuese tabú y, por ende, no se pudiese disfrutar libremente del placer que conlleva dicho acto. Y siempre las más perjudicadas fuimos nosotras, porque culturalmente –y religiosamente- se nos enseñó que el sexo era para tener hijos y pecábamos de lujuria si lo hacíamos por puro gusto.
Por fortuna esto ha cambiado y las mujeres podemos hablar libremente de sexo y exigimos nuestro derecho al placer. Y si antes se nos trataba de frígidas o de anorgásmicas porque no gritábamos de placer y no acabábamos a los tres minutos como las minas de películas pornos, ahora está comprobado que todas las mujeres pueden tener orgasmos y que va a depender del compañero (de ahí el dicho: “no hay mujeres anorgásmicas sino que malos amantes”) sobre todo si él sabe manejar el preámbulo adecuado, estimular bien el clítoris, además de ritmos y posiciones durante el coito, ya que no todas son propicias para alcanzar el éxtasis.
Por eso, a continuación les entrego una lista sobre algunos errores que nuestros machos tienen en la intimidad y que nosotras reclamamos en pos de nuestro derecho al placer. Y si quieren saber más, el consultor sexual de Sex and Relationships, Rod Phillips, hizo una lista más detallada con las 50 meteduras de pata más habituales de los hombres a la hora de meterse en la cama con una mujer. Lo puedes leer traducido en este link.
1. El preámbulo: Una mujer necesita más tiempo para “calentarse” y para esto existe el preámbulo de besos, caricias, masajes y un montón de juegos eróticos que se pueden realizar antes del coito pero muchos hombres hacen caso omiso de esto y se van a la papa altiro.
2. Fin de la seducción: Muchas veces ellos dejan de ser detallistas y cariñosos. Sobre todo en parejas que ya llevan un buen tiempo porque de seguro pensarán que como pasaron la etapa de conquista ya no es necesario “seducir” y se olvidan de los besos, de las palabras tiernas o cosas tan básicas como sacarse los calcetines, el pijama o, peor aún, asearse para estar limpios y dispuestos para el acto. Nada más matapasiones que el mal olor, chicos.
3. Te aprieto y te muerdo: Les sucede a los hombres sin experiencia. ¿Quién les dijo a ellos que los pechos deben tomarse como cuando se “evalúa” en la feria un melón o que morder los pezones fuertemente es estimulante?. Veamos si a ellos les gusta que les muerdan un testículo…
4. Sólo algunas partes del cuerpo: Para algunos hombres las mujeres tienen sólo tres partes: boca, tetas y vagina. ¿Y qué hay del resto del cuerpo si se supone que tenemos un montón de zonas erógenas para ser exploradas?.
5. El desnudo torpe: La falta de destreza manual o la impaciencia del chico a veces echa a perder el ambiente. Nos arriesgamos a que el suéter quede atorado en la cabeza o que la blusa salga con todos los botones. Es mejor que lo haga la mujer en forma sutil para hacer más seductor el momento y asegurar, de paso, algunos botones o cierres.
6. Muy rápido: Que los hombres lleguen al clímax muy rápido es bastante frustrante para una chica. A las mujeres les cuesta más llegar al orgasmo que al hombre y si él después de alcanzar el clímax se va para un lado y dice “buenas noches”, todo mal. A las mujeres no les gusta quedarse a medias y hay claves para retrasar la eyaculación del hombre como cambiar de posición, disminuir la velocidad de penetración, respirar profundo, etc. Si ya esto no funciona y el chico “se va” en menos de tres minutos, estamos hablando de una disfunción sexual y te recomendamos visitar a un médico.
7. Muy tarde: Ahora, el que un hombre dure demasiado sin eyacular, no quiere decir que sea un gran amante. Si la cosa se extiende más de lo normal, hay riesgo de aburrimiento. Y si llegan a pensar que no hay cómo darnos en el gusto, les recuerdo el dicho que “todos los extremos son malos”.
8. De película porno: Los hombres creen todo lo que ven y si en las películas porno a las mujeres parece encantarles lo que les hacen, así sea cachetearlas o tratarlas como contorsionistas de circo, les decimos que eso no es la vida real y que no estamos en la película “Vaginas ardientes 5″.
9. ¿Fue un accidente?: No pedir permiso para la penetración anal o eyacular mientras estamos dándoles sexo oral sin ser previamente avisadas no es un accidente. No somos tontas.
10. Falta de creatividad: La rutina siempre es nociva en las relaciones de pareja y en el sexo es peor. El no innovar, buscar nuevas posturas, juguetes, ambientes entretenidos es fatal y lo único que hace es que la mujer se aburra y deje se sentirse satisfecha.
PD: Tampoco es justo que deleguemos toda la responsabilidad de nuestro placer a los hombres, sino que nosotras debemos ser super activas en la relación, decir lo que nos gusta, guiarlos y por qué no, poner manos a la obra para ayudarnos a llegar al éxtasis.
Y según ustedes ¿qué otros errores consideran que cometen los hombres en la cama?