Indignación del día después
Hace unas semanas nos enteramos de dos guaguas que fueron abandonadas a horas de nacer. Luego, una adolescente escondió su embarazo a sus padres y tuvo a su niña en el baño de su casa sin que nadie lo supiera. Debido al temor y en un acto de locura (no podría pensar otra cosa), con el mismo cuchillo que cortó el cordón umbilical le dio varias puñaladas a su hija quien dejó de existir en el momento.
Con estas terribles pero verdaderas historias me permito introducir mi criterio de algo que me produce gran indignación. Y es que de nuevo ha salido a la palestra el tema de la Píldora del Día Después, cuya distribución en los servicios públicos de salud (a los que van las personas con menos recursos) ya había sido prohibida por el Tribunal Constitucional chileno en abril del año pasado, acogiendo el requerimiento de un grupo de diputados de derecha, conservadores y llamados “pro vida” (ya que alegan que el fármaco es abortivo).
En ese momento muchas mujeres y hombres salimos a marchar por una decisión que considerábamos, atentaba contra nuestros derechos sexuales y reproductivos. El gobierno buscó formas para que la PDD siguiera siendo entregada a las mujeres que lo necesitaban como en las municipalidades. Sin embargo, esta semana otro golpe lo dio la Contraloría, que prohibió la entrega de la píldora ahora también en municipios y otros organismos gubernamentales. Un punto a destacar: todos estos fallos no prohíben su comercialización en farmacias, por lo que alguien con dinero puede perfectamente ir donde su médico para que le de la receta e ir a comprar la pastillita. O sea, discriminación.
Ahora el gobierno va a presentar ante el Parlamento un proyecto de ley que garantice la distribución de la píldora aunque lamentablemente todavía hay gente que ni siquiera quiere debatir el tema y que puede impugnar ante el Tribunal Constitucional cualquier iniciativa de esta índole como ya lo ha declarado el diputado Kast, especie de vocero de los diputados antipíldora. Lo que me da rabia es cómo esta tropa de conservadores Opus Dei no se da cuenta de lo que está pasando en el país, pues para ellos es más fácil tapar el sol con un dedo y sermonearnos con su discurso moralista y de la abstinencia. Sus hijas e hijos también están en las estadísticas que dicen que los jóvenes están iniciando su vida sexual cada vez a más temprana edad y que debido a un descuido (quien no lo ha tenido) necesitan el anticonceptivo de emergencia. El tema es que las hijas de los honorables tienen el dinero para ir y comprarla pero las de los sectores más pobres se tienen que quedar con la incertidumbre hasta que el test de embarazo complete las dos rayitas y o se hagan un aborto clandestino en condiciones pésimas o dejen abandonadas a sus guaguas en la calle. Y claro, sin mencionar que las adineradas ante la concreción del descuido también abortan pero en clínicas privadas donde pagan mucha plata y pasan “el problema” como un quiste ovárico.
Así es la doble moral de este país y eso es lo que más me indigna. El que se pretenda imponer la visión de unos pocos a todo el resto de los ciudadanos y que se metan en nuestras camas cuando tenemos sexo. Además, ¿no les interesa lo que opina más del 70% de las personas de este país? Si ellos son 36 diputados elegidos más encima gracias al sistema binominal por la minoría de los votos, ¿por qué mierda se pasan por la raja a todos quienes decimos “déjennos decidir”, queremos tener acceso a la pastilla?.
Está claro que el tema de la PDD es sólo una arista y que el problema de fondo pasa por una buena política pública de educación sexual con énfasis en los métodos anticonceptivos (incluyendo la píldora en cuestión) en todos los colegios y así evitar el embarazo adolescente que lo único que hacer es perpetuar el círculo de la pobreza (y dicho sea de paso, la mano de obra barata que la clase pudiente necesita) y una ley de aborto también para que una persona sea capaz de decidir si quiere o no tener a un niño, muchas veces no deseado, muchas veces producto de una violación.
En fin, es increíble cómo en este país que se jacta de ser tan desarrollado, de tener una economía sólida, etc., aún las mujeres no tengamos derechos sexuales ni la opción de optar a los métodos anticonceptivos que queramos. Por lo pronto, habrá que seguir echando mano a alternativas como el método Yuzpe y que, en mi opinión, habría que masificar la opción entre quienes no puedan acceder a la PDD. Este método consiste en tomar anticonceptivos orales combinados que se compran sin receta en cualquier farmacia, como Anovulatorios Microdosis, Lofemenal, Microgynon, Nordette, Anulette, Norvetal, etc. Se toman 4 pastillas primero y se repite la dosis (4 pastillas) a las 12 horas de una relación sexual no protegida. Como tienen levonorgestrel, actúan igual que la PDD, aunque pueden tener efectos adversos como naúseas o dolores de cabeza por el cocktail hormonal pero siempre es prevenir. La información fue sacada de este sitio que es del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva. En este lugar también reparten la PDD pero para más datos, visiten la página de la institución.
Por último, no necesito entrar a discutir si, como promulgan estos grupos “pro vida”, la pastilla es abortiva o no. Creo que hay suficiente material científico que dice que no lo es. Pero más allá de un debate biológico de cuando empieza o no la vida y que si la píldora viene a “interrumpirla” matando a un ser humano, acá la cuestión es la libertad de opción y de elegir para cada mujer sobre qué hacer con su cuerpo y con su vida como primer derecho humano. Y ojalá que de una vez por todas debatamos el tema con altura de mira, en forma madura y responsable con la ciudadanía sin contaminarlo con los rosarios de todos aquellos que se golpean el pecho en las iglesias los domingos.
Jota dijo:
Junio 24, 2009 a 9:29 pm
Me gusto tu blog Sabina “te vi en el clinic” jaja
saludos
issidora dijo:
Junio 25, 2009 a 7:33 pm
Hola! yo también fui a la marcha en contra de la decision del TC de distribuir la píldora que se hizo desde plaza italia hasta la moneda y me pregunto que qué ganamos si al final igual sigue prohibida. Y me pregunto si es que acaso ya no es necesario que hagan reformas constitucionales de verdad para que no cualquiera pueda venir y decidir qué métodos de anticoncepción deben usar las mujeres o acaso creen que prohibiéndola se va a tener menos sexo o van a ver menos abortos. No hay que ser ilusos.
Los hombres y la anticoncepción « El Blog de Sabina dijo:
Julio 1, 2009 a 8:08 pm
[...] 1, 2009 at 8:04 pm (Hombres, mujeres) (anticoncepción, condón, Hombres, vasectomía) A raíz del post anterior, me gustaría hablar de algo que suele pasar desapercibido sobre todo cuando surgen las [...]