Trátame mal
Ayer mientras caminaba hacia mi casa una mujer venía hablando por teléfono atrás mío. Discutía con su novio y una frase me llamó la atención. Obviamente no sé el contexto del diálogo ni menos qué respondía el hombre al otro lado pero ella le dijo: “tú a mi me tratas muy mal pero yo sigo contigo”.
Y pensé en por qué las mujeres tenemos la “virtud” de andar de masoquistas por la vida, tolerando que un hombre nos trate con la punta del zapato. Y cuando hablo de esto no me refiero al hecho extremo del maltrato físico, sino de esas miles de formas más sutiles que una mujer debe soportar. Puede ser una leve alza en la voz, un comentario pesado, un ninguneo gratuito, un garabato ofensivo… En fin, agresiones al fin y al cabo que una deja pasar una y otra vez.
Ahora, no digo que las mujeres seamos santas palomas y tratemos con pinzas a los hombres pero eso es tema para otro post. La pregunta es por qué aguantamos malos tratos. Yo creo que muchas veces la autoestima está tan baja que un insulto más da lo mismo o sentimos que si nos rebelamos esta pareja va a tomar sus cosas y se va a mandar a cambiar. Entonces, el terror a estar solas y la dependencia emocional nos hace caer en estos vicios.
Tengo varios testimonios de amigas y de gente que comenta en este blog. De hecho, en el post “50 razones para dejar a un hombre“, muchas personas han contado sus experiencias y problemas de pareja, donde abundan malos tratos que son aceptados “por amor”. Una amiga muy querida que se separó hace poco de su marido me habló también de las humillaciones que constantemente debía soportar de boca del susudicho: estás gorda, nadie te quiere, no eres buena en la cama, no sirves para nada… Obviamente la autoestima de ella fue cayendo a un nivel cero hasta que por sanidad mental decidió cortar la relación.
El tema está en darse cuenta de que este maltrato psicológico y verbal es tan dañino como una cachetada o un golpe de puño. Tal vez voy a ser muy fundamentalista pero según yo no hay que soportar ni un “tonta” o un “eres una loca de mierda”, porque a alguien que se ama no se le dice eso ni se merece tanta falta de respeto. Ojalá que aprendamos a querernos más a nosotras mismas y que no nos obnubile el amor para que cuando pase podamos de inmediato hacerle ver a la pareja que no está actuando en forma correcta, porque definitivamente, ya no están los tiempos para ser mártires.
¿Y cuándo la guaguita?
Acabo de cumplir 31 y soy la única en mi familia, integrada básicamente por
mujeres, que aún no tiene hijos. Hasta mi hermana menor con 24 años ya tiene a su retoño. El problema es que, como imaginarán, el tema de conversación es cuándo Sabina va a tener descendencia e incorporar un miembro más a la prole. Y eso es ahora porque hasta hace poco tiempo me preguntaban que cuándo me casaba. Bueno, igual me preguntan pero no tanto.
Mi prima Jo que tiene la misma edad mía y que hace tiempo está casada y con una niña de 2 años, me quiere meter hasta por osmosis el instinto maternal: paseando por el mall me lleva a las tiendas de niños para decirme que preciosa es la ropa rosada de guagua o mira que son tiernos esos zapatitos de niño. Mis tías me molestan diciéndome sutilmente que no es bueno ser mamá tan mayor, pero se los perdono porque ellas vienen de otra época donde a los 30 ya tenían tres y hasta cuatro hijos. De hecho, mi mamá me tuvo a mí apenas a los 20 años. Yo a esa edad recién estaba en el segundo año de la universidad y le tenía pánico a quedar embarazada.
Pero la situación que en realidad colmó mi paciencia fue que el fin de semana estábamos celebrando mi cumpleaños en mi casa, habían cuatro chiquillos de entre 2 y 5 años (entre sobrino e hijos de mis primas) que jugaban y gritaban como barracos alrededor nuestro y mi santa madre, quien “siempre” me apoya en mis decisiones y me comprende, hizo la declaración del año: que ojalá el próximo año haya otro niño más jugando con los primos. Yiaaaa, ¿quieres que el Jon (mi hermano del medio) tenga un hijo?, le dije. No, me refiero al tuyo, contestó. Chan! Y todo el mundo se confabuló en mi contra para pedirme al primogénito.
Les puedo contar que traté de salir del entuerto con la gran frase de una amiga: ahora no, ¡sale muy caro el kilo de crío!… Risas y seguí con la respuesta de siempre, que no es el momento, que en unos años más, que etcétera, etcétera. O sea, no podía empezar a darles una charla de toda mi filosofía de vida acerca de los hijos y de, por ahora, mi cero instinto maternal. Pero eso lo expondré en un próximo post para que todos me odien y me acusen de que soy la mujer más egoísta en la tierra que prefiere ahorrar dinero para satisfacer su propio hedonismo que gastar la cuarta parte del sueldo en pañales mensuales.
Igual una prima buena onda me apoyó. Claro, su vida no es nada fácil considerando que recién está sacando su carrera, además trabaja para mantener a su hija y el padre de la niña si te he visto no me acuerdo. Yo en realidad prefiero que las personas ni se metan, ni a favor ni en contra de lo que pienso, o sea, son decisiones personales y es cosa de uno que quiera tener guagua a los 35, 40 o no tener nunca si es que no se da el momento adecuado. Menos mal que mi chico está casi en la misma mía, digo casi porque a veces le pica el bicho de tener una guagua. Pero o espera o se busca a otra candidata. He dicho.
Indignación del día después
Hace unas semanas nos enteramos de dos guaguas que fueron abandonadas a horas de nacer. Luego, una adolescente escondió su embarazo a sus padres y tuvo a su niña en el baño de su casa sin que nadie lo supiera. Debido al temor y en un acto de locura (no podría pensar otra cosa), con el mismo cuchillo que cortó el cordón umbilical le dio varias puñaladas a su hija quien dejó de existir en el momento.
Con estas terribles pero verdaderas historias me permito introducir mi criterio de algo que me produce gran indignación. Y es que de nuevo ha salido a la palestra el tema de la Píldora del Día Después, cuya distribución en los servicios públicos de salud (a los que van las personas con menos recursos) ya había sido prohibida por el Tribunal Constitucional chileno en abril del año pasado, acogiendo el requerimiento de un grupo de diputados de derecha, conservadores y llamados “pro vida” (ya que alegan que el fármaco es abortivo).
En ese momento muchas mujeres y hombres salimos a marchar por una decisión que considerábamos, atentaba contra nuestros derechos sexuales y reproductivos. El gobierno buscó formas para que la PDD siguiera siendo entregada a las mujeres que lo necesitaban como en las municipalidades. Sin embargo, esta semana otro golpe lo dio la Contraloría, que prohibió la entrega de la píldora ahora también en municipios y otros organismos gubernamentales. Un punto a destacar: todos estos fallos no prohíben su comercialización en farmacias, por lo que alguien con dinero puede perfectamente ir donde su médico para que le de la receta e ir a comprar la pastillita. O sea, discriminación.
Ahora el gobierno va a presentar ante el Parlamento un proyecto de ley que garantice la distribución de la píldora aunque lamentablemente todavía hay gente que ni siquiera quiere debatir el tema y que puede impugnar ante el Tribunal Constitucional cualquier iniciativa de esta índole como ya lo ha declarado el diputado Kast, especie de vocero de los diputados antipíldora. Lo que me da rabia es cómo esta tropa de conservadores Opus Dei no se da cuenta de lo que está pasando en el país, pues para ellos es más fácil tapar el sol con un dedo y sermonearnos con su discurso moralista y de la abstinencia. Sus hijas e hijos también están en las estadísticas que dicen que los jóvenes están iniciando su vida sexual cada vez a más temprana edad y que debido a un descuido (quien no lo ha tenido) necesitan el anticonceptivo de emergencia. El tema es que las hijas de los honorables tienen el dinero para ir y comprarla pero las de los sectores más pobres se tienen que quedar con la incertidumbre hasta que el test de embarazo complete las dos rayitas y o se hagan un aborto clandestino en condiciones pésimas o dejen abandonadas a sus guaguas en la calle. Y claro, sin mencionar que las adineradas ante la concreción del descuido también abortan pero en clínicas privadas donde pagan mucha plata y pasan “el problema” como un quiste ovárico.
Así es la doble moral de este país y eso es lo que más me indigna. El que se pretenda imponer la visión de unos pocos a todo el resto de los ciudadanos y que se metan en nuestras camas cuando tenemos sexo. Además, ¿no les interesa lo que opina más del 70% de las personas de este país? Si ellos son 36 diputados elegidos más encima gracias al sistema binominal por la minoría de los votos, ¿por qué mierda se pasan por la raja a todos quienes decimos “déjennos decidir”, queremos tener acceso a la pastilla?.
Está claro que el tema de la PDD es sólo una arista y que el problema de fondo pasa por una buena política pública de educación sexual con énfasis en los métodos anticonceptivos (incluyendo la píldora en cuestión) en todos los colegios y así evitar el embarazo adolescente que lo único que hacer es perpetuar el círculo de la pobreza (y dicho sea de paso, la mano de obra barata que la clase pudiente necesita) y una ley de aborto también para que una persona sea capaz de decidir si quiere o no tener a un niño, muchas veces no deseado, muchas veces producto de una violación.
En fin, es increíble cómo en este país que se jacta de ser tan desarrollado, de tener una economía sólida, etc., aún las mujeres no tengamos derechos sexuales ni la opción de optar a los métodos anticonceptivos que queramos. Por lo pronto, habrá que seguir echando mano a alternativas como el método Yuzpe y que, en mi opinión, habría que masificar la opción entre quienes no puedan acceder a la PDD. Este método consiste en tomar anticonceptivos orales combinados que se compran sin receta en cualquier farmacia, como Anovulatorios Microdosis, Lofemenal, Microgynon, Nordette, Anulette, Norvetal, etc. Se toman 4 pastillas primero y se repite la dosis (4 pastillas) a las 12 horas de una relación sexual no protegida. Como tienen levonorgestrel, actúan igual que la PDD, aunque pueden tener efectos adversos como naúseas o dolores de cabeza por el cocktail hormonal pero siempre es prevenir. La información fue sacada de este sitio que es del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva. En este lugar también reparten la PDD pero para más datos, visiten la página de la institución.
Por último, no necesito entrar a discutir si, como promulgan estos grupos “pro vida”, la pastilla es abortiva o no. Creo que hay suficiente material científico que dice que no lo es. Pero más allá de un debate biológico de cuando empieza o no la vida y que si la píldora viene a “interrumpirla” matando a un ser humano, acá la cuestión es la libertad de opción y de elegir para cada mujer sobre qué hacer con su cuerpo y con su vida como primer derecho humano. Y ojalá que de una vez por todas debatamos el tema con altura de mira, en forma madura y responsable con la ciudadanía sin contaminarlo con los rosarios de todos aquellos que se golpean el pecho en las iglesias los domingos.
Dónde están los hombres
Hace poco, en el cumpleaños de mi prima, una amiga de ella nos contab
a los pormenores de una relación amorosa que la tenía al borde del psiquiátrico. Llevaba cerca de 11 años con el hombre; se habían conocido en el colegio y en todos esos años había pasado de todo: decepción, infidelidades, rompimientos miles, vueltas una y otra vez. Ella tenía la certeza que ese hombre no era para ella y que la estaba cagando con no terminar de una vez y buscarse a otro especímen porque acá todo hacía suponer que era mejor un diablo por conocer que uno conocido.
La cuestión es que ella, de apenas 29 años, decía que, por un lado, se sentía vieja para buscarse a otro chico y empezar todo de cero y, por otro, que no sabía dónde se habían metido todos los hombres solteros de esta edad, si es que quedaban. Porque a los 30 años o están casados o comprometidos o divorciados -pero con la mente en las niñitas de 20- o, en caso de que queden solteros, algo malo tienen que tener.
La verdad es que a mí no me parece tan apocalíptico el asunto o debe ser que hace tiempo me alejé de las pistas tras haber encontrado a un chico que me hace feliz (por ahora). De igual forma creo firmemente en que “a nadie la falta Dios” y que en algún lugar de este mundo debe haber un alguien para quien lo necesita. Pero para verificar en terreno este tema el sábado salimos con una amiga que está soltera y buscando. Ella quiso ver cómo estaba el panorama en el ambiente bohemio de la capital y aunque nunca he sido muy de la idea de que se pueden encontrar chicos en una noche de juerga (en rigor sí se puede, pero para qué, ese es otro asunto) igual la acompañé para saber qué se tejía.
Y aunque la experiencia no estuvo mal, pues por lo menos comprobamos que teníamos bastante arrastre entre los chicos, el problema fue que la mayoría de ellos eran sub 25 y con una sola cosa en mente, algo que obviamente a mí no me interesaba en lo más mínimo y creo que a mi amiga tampoco porque para pasarlo bien un rato y después si te he visto no me acuerdo, de eso ya había tenido bastante. Y bueno, los que podrían tener nuestra edad andaban con sus parejas o eran declaradamente gays.
En fin, eso corroboró mi teoría que es mala idea buscar hombres en bares o discotheques, que lo único que hacen es “jotear” y tratar de llevarte a la cama. Obviamente que si una también anda buscando sexo casual es muy válido. Pero ¿qué pasa con las chicas que o deben conformarse con su “peor es nada” que la trata como las pelotas y siguen con él por el temor a no encontrar otro amor, o aquellas que ya están solas y quieren de verdad encontrar a un hombre bueno que las quiera? ¿Será que a los 30 ya no quedan hombres solteros, sin miedo al compromiso, sin traumas ni rollos mentales, medianamente guapos y con una clara definición sexual? Y si aún quedan, ¿dónde están? Si los ven, avisen.
Mujeres se reproducirán con su propia esperma
Hace un tiempo leí por ahí que el cromosoma Y se estaba extinguiendo. En palabras simples, en los próximos años ya no nacerían más hombres, sólo mujeres por la predominancia de su cromosoma XX. Pero para responder a la interrogante que imagino muchos se estarán haciendo, si es que esto será el fin de la raza humana al no haber machos que se encarguen de diseminar espermios y continuar con la descendencia, les informo que es probable que no, ya que científicos británicos de la Universidad de Newcastle han descubierto una forma de convertir la médula ósea de mujeres en esperma y así fertilizar óvulos.
¿Cómo lo harían? Pues estos investigadores están trabajando en base a células madres que se encuentran en la médula ósea, las cuales tienen el potencial de convertirse en cualquier otra célula como espermatozoides u óvulos.
Como beneficio actual se estima que podría curar a hombres que sufren ciertos tipos de esterilidad o que una pareja de lesbianas podría tener hijos genéticamente propios sin intervención masculina. Ahora lo negativo es que en el futuro, debido a la falta de cromosomas Y, ellas podrían concebir sólo mujeres, pero con un alto riesgo de malformaciones congénitas, dice la ciencia de estos tiempos.
En fin, para los que temieron que la genética los tenía en peligro de extinción, sí, es verdad, lo lamento. Parece que el real sexo débil es el masculino y capaz que en unos 1.000 o 1.500 años más el ítem “hombre” sea sólo una pieza de museo a diferencia de las mujeres, quienes podrán seguir procreándose con sus propios espermios. Ahora, me pregunto ¿cómo sería vivir en una civilización de puras mujeres?. Buen tema para hacer un post de ciencia ficción.
Nota vía Fayerwayer
Más info.
Mujeres para casarse y las otras para…
Aún existen personas en general y hombres en lo particular que opinan que existen mujeres para casarse y las demás sólo para divertirse, tener sexo y aventuras. Pero la verdad es que no entiendo esta diferencia, porque entonces eso quiere decir que con la señorita bien, la que se la presenta a los padres y que podría ser la madre de sus hijos, ¿no se puede divertir ni tener sexo?. O la chica “mala”, la sexual y divertida, ¿acaso no pinta para el matrimonio ni se concibe que un hombre se enamore de ella?.
No sé, pero creo que esta visión es absolutamente anacrónica, puro machismo al descubierto y reflejo de que algunos varones no han evolucionado en ese sentido. Y aunque dudé que existieran hombres que pensaran esto (creyendo ingenuamente que era más una mentalidad de generaciones anteriores, de nuestros abuelos o padres), pregunté sobre el tema y me dijeron que en reuniones de Tobis efectivamente algunos hombres decían que cuando veían a una mujer, de acuerdo a ciertas actitudes, su forma de ser o simplemente cómo andaban vestidas las separaban inmediatamente en estas dos clasificaciones.
O sea, una chica con aspecto de femme fatal, canchera o con harta experiencia ellos de inmediato se las imaginan destrozándolas en una cama en una aventura de una sola noche o dos máximo. Al contrario de esa otra mujer de estilo virginal y que provoca más ternura que pasión desenfrenada, sería el prototipo perfecto para llevarla al altar. ¿Por qué sucedería esto? Seguramente porque ellos nica se emparejarían “para toda la vida” con alguien que ha sido toqueteada por todo el mundo o con la chica fácil que se acostó con ellos a la primera, a la segunda o aun a la tercera cita. Y claro, eso sin contar que también existe una alta probabilidad que esos mismos hombres una vez que se casan con este tipo de mujeres, ellos seguirán buscando fuera de casa a las chicas malas para seguir teniendo sexo “divertido” y aventuras.
De acuerdo a esto, sin duda creo que yo no soy mujer con la que un hombre se casaría, pero también creo que así como hay hombres machistas y que creen en estas clasificaciones estúpidas, existen otros que en realidad no tienen a alguien ideal y no les interesan con cuántos te has metido, que sólo importa cuánto se gusten y si da la relación para formalizar o no. Pero les pregunto ¿creen que realmente esta mentalidad está aún arraigada en la sociedad o seré sólo yo que he tenido la mala suerte de encontrarme con especímenes así?. Hombres ¿realmente hay mujeres para casarse y otras sólo para acostarse?.
¿Quién es Sabina?
Sabina es una mina soltera como cualquier otra, que tiene venti…siempre, cuática como ella sola, que busca muchas cosas en esta vida (menos marido), feminista y femenina que despotrica con y sin razón contra los hombres. Por eso algunos la odian y le dicen que es una tontona loser, alcohólica y depresiva. Una vez les contestó que con las dos últimas podría estar casi de acuerdo pero con que era una perdedora ¡jamás!. Ella siempre juega a ganadora y es porque jura que se las sabe todas. Pero también hay algunos que la quieren porque bien en el fondo ella es encantadora y una niña un poco caprichosa y sin maldad, al fin y al cabo.
Los primeros escritos de Sabina salieron publicados en www.gusano.cl en su columna “Mujer Soltera Busca” (siempre se creyó Carrie de “Sex and the city”, para qué estamos con cosas) antes que la página se transformara en una vil vitrina urbana y para la cual aún colabora. Acá se reciclarán algunos de esos artículos y se pondrán otros nuevos para que ella no pierda la costumbre.
Espero que les guste el Blog de Sabina, el alter ego de… mejor no decirlo. Bienvenidos.