Trátame mal

Octubre 28, 2009 at 3:10 pm (De mina, General, Hombres, Pareja, mujeres) (, , , , )

mujer maltratoAyer mientras caminaba hacia mi casa una mujer venía hablando por teléfono atrás mío. Discutía con su novio y una frase me llamó la atención. Obviamente no sé el contexto del diálogo ni menos qué respondía el hombre al otro lado pero ella le dijo: “tú a mi me tratas muy mal pero yo sigo contigo”.

Y pensé en por qué las mujeres tenemos la “virtud” de andar de masoquistas por la vida, tolerando que un hombre nos trate con la punta del zapato. Y cuando hablo de esto no me refiero al hecho extremo del maltrato físico, sino de esas miles de formas más sutiles que una mujer debe soportar. Puede ser una leve alza en la voz, un comentario pesado, un ninguneo gratuito, un garabato ofensivo… En fin, agresiones al fin y al cabo que una deja pasar una y otra vez.

Ahora, no digo que las mujeres seamos santas palomas y tratemos con pinzas a los hombres pero eso es tema para otro post. La pregunta es por qué aguantamos malos tratos. Yo creo que muchas veces la autoestima está tan baja que un insulto más da lo mismo o sentimos que si nos rebelamos esta pareja va a tomar sus cosas y se va a mandar a cambiar. Entonces, el terror a estar solas y la dependencia emocional nos hace caer en estos vicios.

Tengo varios testimonios de amigas y de gente que comenta en este blog. De hecho, en el post “50 razones para dejar a un hombre“, muchas personas han contado sus experiencias y problemas de pareja, donde abundan malos tratos que son aceptados “por amor”. Una amiga muy querida que se separó hace poco de su marido me habló también de las humillaciones que constantemente debía soportar de boca del susudicho: estás gorda, nadie te quiere, no eres buena en la cama, no sirves para nada… Obviamente la autoestima de ella fue cayendo a un nivel cero hasta que por sanidad mental decidió cortar la relación.

El tema está en darse cuenta de que este maltrato psicológico y verbal es tan dañino como una cachetada o un golpe de puño. Tal vez voy a ser muy fundamentalista pero según yo no hay que soportar ni un “tonta” o un “eres una loca de mierda”, porque a alguien que se ama no se le dice eso ni se merece tanta falta de respeto. Ojalá que aprendamos a querernos más a nosotras mismas y que no nos obnubile el amor para que cuando pase podamos de inmediato hacerle ver a la pareja que no está actuando en forma correcta, porque definitivamente, ya no están los tiempos para ser mártires.

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¿Y cuándo la guaguita?

Septiembre 21, 2009 at 5:38 pm (De mina, General, mujeres)

Acabo de cumplir 31 y soy la única en mi familia, integrada básicamente por guagua dibujomujeres, que aún no tiene hijos. Hasta mi hermana menor con 24 años ya tiene a su retoño. El problema es que, como imaginarán, el tema de conversación es cuándo Sabina va a tener descendencia e incorporar un miembro más a la prole. Y eso es ahora porque hasta hace poco tiempo me preguntaban que cuándo me casaba. Bueno, igual me preguntan pero no tanto.

Mi prima Jo que tiene la misma edad mía y que hace tiempo está casada y con una niña de 2 años, me quiere meter hasta por osmosis el instinto maternal: paseando por el mall me lleva a las tiendas de niños para decirme que preciosa es la ropa rosada de guagua o mira que son tiernos esos zapatitos de niño. Mis tías me molestan diciéndome sutilmente que no es bueno ser mamá tan mayor, pero se los perdono porque ellas vienen de otra época donde a los 30 ya tenían tres y hasta cuatro hijos. De hecho, mi mamá me tuvo a mí apenas a los 20 años. Yo a esa edad recién estaba en el segundo año de la universidad y le tenía pánico a quedar embarazada.

Pero la situación que en realidad colmó mi paciencia fue que el fin de semana estábamos celebrando mi cumpleaños en mi casa, habían cuatro chiquillos de entre 2 y 5 años (entre sobrino e hijos de mis primas) que jugaban y gritaban como barracos alrededor nuestro y mi santa madre, quien “siempre” me apoya en mis decisiones y me comprende, hizo la declaración del año: que ojalá el próximo año haya otro niño más jugando con los primos. Yiaaaa, ¿quieres que el Jon (mi hermano del medio) tenga un hijo?, le dije. No, me refiero al tuyo, contestó. Chan! Y todo el mundo se confabuló en mi contra para pedirme al primogénito.

Les puedo contar que traté de salir del entuerto con la gran frase de una amiga: ahora no, ¡sale muy caro el kilo de crío!… Risas y seguí con la respuesta de siempre, que no es el momento, que en unos años más, que etcétera, etcétera. O sea, no podía empezar a darles una charla de toda mi filosofía de vida acerca de los hijos y de, por ahora, mi cero instinto maternal. Pero eso lo expondré en un próximo post para que todos me odien y me acusen de que soy la mujer más egoísta en la tierra que prefiere ahorrar dinero para satisfacer su propio hedonismo que gastar la cuarta parte del sueldo en pañales mensuales.

Igual una prima buena onda me apoyó. Claro, su vida no es nada fácil considerando que recién está sacando su carrera, además trabaja para mantener a su hija y el padre de la niña si te he visto no me acuerdo. Yo en realidad prefiero que las personas ni se metan, ni a favor ni en contra de lo que pienso, o sea, son decisiones personales y es cosa de uno que quiera tener guagua a los 35, 40 o no tener nunca si es que no se da el momento adecuado. Menos mal que mi chico está casi en la misma mía, digo casi porque a veces le pica el bicho de tener una guagua. Pero o espera o se busca a otra candidata. He dicho.

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Los hombres y la anticoncepción

Julio 1, 2009 at 8:04 pm (Hombres, mujeres) (, , , )

A raíz del post anterior, me gustaría hablar de algo que suele pasar parejas2desapercibido sobre todo cuando surgen las polémicas relacionadas con los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres. Si bien es cierto que es un tema que nos compete directamente, también es cierto que las relaciones sexuales se dan entre dos personas. En la mayoría de los casos entre una mujer y un hombre. Seguro me dirán que mi aseveración es bastante obvia… Entonces, ¿por qué no se incluye al hombre cuando se habla de prevención del embarazo o de enfermedades venéreas? Claro, pueden decir a su favor que son ellos los que usan condón (y que a veces hacen a regañadientes) y que por eso deben ser alabados. Pero ¿no es eso lo mínimo que pueden hacer?

Si ellos realmente estuvieran comprometidos con el tema se harían parte de las manifestaciones pro píldora del día después o bien hasta le propondrían a sus parejas consultar al médico ginecólogo para que les de el mejor método anticonceptivo. Algunos -los menos lamentablemente- se hacen parte de por ejemplo comprar a medias las pastillas, tal como se divide la cuenta del supermercado, como parte de la planificación familiar en la pareja.

Pero aún falta mucho. Por eso me pregunto que si estos hombres que comparten hoy los gastos de las pastillas usarían el anticonceptivo hormonal masculino cuando se lance al mercado en Chile (el que aún está en fase de pruebas). Estoy casi segura que tendrían mayores reticencias porque claro, pasar cinco lucas es una cosa pero llenarse de hormonas sintéticas como lo hace una, es otra muy distinta.

Y es más, ¿cuántos hombres que con su pareja ya han tenido los hijos deseados y quieren evitar nuevos embarazos, se hacen la vasectomía para que la mujer deje de tomar los anticonceptivos? Una operación ambulatoria que es super normal en países como Estados Unidos, Canadá o en Europa y que de hecho figura entre los tres método anticonceptivos después del condón y la píldora, acá el porcentaje de quienes se la realizan es bajísimo y sigue siendo tabú. En ese caso, la opción es que la mujer (otra vez con la responsabilidad encima) se ligue las trompas en una cirugía mucho más compleja, con mayores costos y complicaciones que el procedimiento masculino.

En definitiva, parece que hace falta un cambio de mentalidad en nuestros machos chilenos. Ojalá que los chiquillos de ahora no sean tan cerrados de mente y puedan hacerse partícipes y comprometerse con un tema que también les compete a ellos y que por décadas ha estado sobre nuestros hombros.

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Indignación del día después

Junio 24, 2009 at 8:54 pm (Estudios, General, Sexo, mujeres)

PILDORAHace unas semanas nos enteramos de dos guaguas que fueron abandonadas a horas de nacer. Luego, una adolescente escondió su embarazo a sus padres y tuvo a su niña en el baño de su casa sin que nadie lo supiera. Debido al temor y en un acto de locura (no podría pensar otra cosa), con el mismo cuchillo que cortó el cordón umbilical le dio varias puñaladas a su hija quien dejó de existir en el momento.

Con estas terribles pero verdaderas historias me permito introducir mi criterio de algo que me produce gran indignación. Y es que de nuevo ha salido a la palestra el tema de la Píldora del Día Después, cuya distribución en los servicios públicos de salud (a los que van las personas con menos recursos) ya había sido prohibida por el Tribunal Constitucional chileno en abril del año pasado, acogiendo el requerimiento de un grupo de diputados de derecha, conservadores y llamados “pro vida” (ya que alegan que el fármaco es abortivo).

En ese momento muchas mujeres y hombres salimos a marchar por una decisión que considerábamos, atentaba contra nuestros derechos sexuales y reproductivos. El gobierno buscó formas para que la PDD siguiera siendo entregada a las mujeres que lo necesitaban como en las municipalidades. Sin embargo, esta semana otro golpe lo dio la Contraloría, que prohibió la entrega de la píldora ahora también en municipios y otros organismos gubernamentales. Un punto a destacar: todos estos fallos no prohíben su comercialización en farmacias, por lo que alguien con dinero puede perfectamente ir donde su médico para que le de la receta e ir a comprar la pastillita. O sea, discriminación.

Ahora el gobierno va a presentar ante el Parlamento un proyecto de ley que garantice la distribución de la píldora aunque lamentablemente todavía hay gente que ni siquiera quiere debatir el tema y que puede impugnar ante el Tribunal Constitucional cualquier iniciativa de esta índole como ya lo ha declarado el diputado Kast, especie de vocero de los diputados antipíldora. Lo que me da rabia es cómo esta tropa de conservadores Opus Dei no se da cuenta de lo que está pasando en el país, pues para ellos es más fácil tapar el sol con un dedo y sermonearnos con su discurso moralista y de la abstinencia. Sus hijas e hijos también están en las estadísticas que dicen que los jóvenes están iniciando su vida sexual cada vez a más temprana edad y que debido a un descuido (quien no lo ha tenido) necesitan el anticonceptivo de emergencia. El tema es que las hijas de los honorables tienen el dinero para ir y comprarla pero las de los sectores más pobres se tienen que quedar con la incertidumbre hasta que el test de embarazo complete las dos rayitas y o se hagan un aborto clandestino en condiciones pésimas o dejen abandonadas a sus guaguas en la calle. Y claro, sin mencionar que las adineradas ante la concreción del descuido también abortan pero en clínicas privadas donde pagan mucha plata y pasan “el problema” como un quiste ovárico.

Así es la doble moral de este país y eso es lo que más me indigna. El que se pretenda imponer la visión de unos pocos a todo el resto de los ciudadanos y que se metan en nuestras camas cuando tenemos sexo. Además, ¿no les interesa lo que opina más del 70% de las personas de este país? Si ellos son 36 diputados elegidos más encima gracias al sistema binominal por la minoría de los votos, ¿por qué mierda se pasan por la raja a todos quienes decimos “déjennos decidir”, queremos tener acceso a la pastilla?.

Está claro que el tema de la PDD es sólo una arista y que el problema de fondo pasa por una buena política pública de educación sexual con énfasis en los métodos anticonceptivos (incluyendo la píldora en cuestión) en todos los colegios y así evitar el embarazo adolescente que lo único que hacer es perpetuar el círculo de la pobreza (y dicho sea de paso, la mano de obra barata que la clase pudiente necesita) y una ley de aborto también para que una persona sea capaz de decidir si quiere o no tener a un niño, muchas veces no deseado, muchas veces producto de una violación.

En fin, es increíble cómo en este país que se jacta de ser tan desarrollado, de tener una economía sólida, etc., aún las mujeres no tengamos derechos sexuales ni la opción de optar a los métodos anticonceptivos que queramos. Por lo pronto, habrá que seguir echando mano a alternativas como el método Yuzpe y que, en mi opinión, habría que masificar la opción entre quienes no puedan acceder a la PDD. Este método consiste en tomar anticonceptivos orales combinados que se compran sin receta en cualquier farmacia, como Anovulatorios Microdosis, Lofemenal, Microgynon, Nordette, Anulette, Norvetal, etc. Se toman 4 pastillas primero y se repite la dosis (4 pastillas) a las 12 horas de una relación sexual no protegida. Como tienen levonorgestrel, actúan igual que la PDD, aunque pueden tener efectos adversos como naúseas o dolores de cabeza por el cocktail hormonal pero siempre es prevenir. La información fue sacada de este sitio que es del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva. En este lugar también reparten la PDD pero para más datos, visiten la página de la institución.

Por último, no necesito entrar a discutir si, como promulgan estos grupos “pro vida”, la pastilla es abortiva o no. Creo que hay suficiente material científico que dice que no lo es. Pero más allá de un debate biológico de cuando empieza o no la vida y que si la píldora viene a “interrumpirla” matando a un ser humano, acá la cuestión es la libertad de opción y de elegir para cada mujer sobre qué hacer con su cuerpo y con su vida como primer derecho humano. Y ojalá que de una vez por todas debatamos el tema con altura de mira, en forma madura y responsable con la ciudadanía sin contaminarlo con los rosarios de todos aquellos que se golpean el pecho en las iglesias los domingos.

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El Club de los 30

Abril 28, 2009 at 5:23 pm (De mina, mujeres) (, , , )

mujer_2_1Es imposible detener el tiempo aunque muchos lo quisieran. Inexorablemente llegamos a esa temida década que empieza con el número 3 y sigue sumando números hasta completar 10 años y comenzar otro drama. En lo personal la crisis me vino el año antepasado cuando cumplí los 29 –los últimos “veintisiempre”-, momento en el cual me llené de cuestionamientos existenciales acerca de mi vida pasada, presente y futura. Pero cuando soplé las 30 velas no me dio nada, estaba sumergida en la inercia absoluta de ese año en donde ya todos mis amigos habían entrado al Club y una más no cambiaba la historia.

Para mi cumple, en el facebook bullían los mensajes de algunos fanáticos que decían que la treintena “¡era la mejor década de la vida!” y que me iban a pasar importantes cosas y que bla, bla, bla. Y también aquellas advertencias pesimistas o realistas como decían, que enfatizaban en que con la llegada del 3 y el 0 me iban a venir todos los achaques de vieja.

Aún estoy esperando lo uno y lo otro aunque parece que va ganando lo segundo. De partida, una visita al médico determinó que estoy con el colesterol alterado y de un día para otro me vi con un arsenal de pastillas, omega 3 y con una dieta de pescado tres veces por semana para aumentar el colesterol bueno y bajar los triglicéridos. Claro, también tengo que bajar de peso y hacer ejercicio, lo que me ha costado una enormidad porque, adivinen: después de los 30 el metabolismo cambia y se enlentece. La grasa se localiza más en algunas zonas –la parte abdominal suele ser una de ellas- y no es fácil eliminarla. O sea, por más que hagas abdominales ahí quedan los porfiados “rollitos”.

Eso sin contar que hay que cambiar la crema de la cara que usábamos antes por una antiarrugas porque ya a esta edad se empiezan a notar las líneas de expresión y las patitas de gallo. Además es eso, se debe invertir en la crema de contorno de ojos con efecto aclarador para las ojeras, la loción nocturna y hasta una especial para el cuello.

Y eso no es todo amigos, porque todas las mujeres ahora debemos lidiar con la maldita celulitis. ¿Por qué? Porque sólo nosotras tenemos esa increíble capacidad de retener líquidos, grasa y toxinas que provocan la piel de naranja. Y ahí uno dele invirtiendo la plata que no tiene para comprar cremas anticelulíticas y reafirmantes o pagarle a alguien que haga esos milagrosos masajes reductores para poder lucir medianamente digna en el verano con el traje de baño o en el momento del amor.

Ahora, en lo psicológico se incluyen grandes cuestionamientos de la vida, pensar que va pasando el tiempo y que los proyectos que tenías a los 20 no se han concretado y que el tiempo también avanza para tomar otras decisiones importantes como si quiero o no tener hijos, casarme y tener una casa con un perro. Pero eso da para otro post.

En fin, como que me deprimí escribiendo esto pero todavía me queda la parte de “la mejor década de la vida”. Ojalá que lo descrito anteriormente no opaque aquellas importantes cosas que van a suceder (estoy expectante) y que mi llegada al “Club de los 30” sea lo menos traumática posible.

Y ustedes ¿ya llegaron a los 30?, ¿qué es lo mejor de esta década?

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¿Elixir de la felicidad?

Enero 28, 2009 at 4:14 pm (Estudios, Sexo, mujeres)

No hay dufelizda alguna que el sexo tiene múltiples beneficios, desde perder calorías hasta manejar el estrés o aumentar los niveles de hormonas como la oxitocina o las endorfinas que nos hacen sentir mejor y más felices. Y bueno, también se ha reconocido que quienes están privados de esta gratificante experiencia tienden a presentar baja autoestima o depresión. Pero la novedad de todo este asunto es lo que concluyó un nuevo estudio publicado en la revista New Scientist y que dice que es el semen el causante de que las mujeres anden de mejor ánimo y sin cuadros depresivos.

What? Es lo mismo que me pregunté yo. Y bueno, en resumen, la exposición al elixir masculino parece actuar como un antidepresivo en las mujeres según declaró el psicólogo a cargo de la investigación, Gordon Gallup, de la Universidad Estatal de Nueva Cork. ¿Cómo así? Durante el estudio se comparó a 293 mujeres entre las que estaban aquellas cuyas parejas usaban condón versus las que tenían relaciones sexuales sin protección y se descubrió que las mujeres que están expuestas directamente al semen se deprimen menos (se les evaluó su nivel de depresión de acuerdo con el Inventario de Depresión de Beck, un cuestionario estándar para evaluar el humor). La explicación estaría en determinadas hormonas que tiene el semen, como la testosterona y diversos estrógenos, que se sabe son capaces de actuar sobre el estado de ánimo femenino y que son absorbidas por la vagina.

Es más, en un estudio siguiente descubrieron que las mujeres que tienen sexo sin preservativo son más propensas a presentar signos de depresión una vez que han terminado de tener relaciones sexuales con frecuencia (como puede suceder tras una ruptura sentimental), a diferencia de aquellas que tienen un periodo sin sexo y que previamente tuvieron sexo pero con protección.

Ahora, el señor Gallup aclaró que la intención de estos estudios no es desincentivar el uso del condón porque “claramente un embarazo no deseado o una enfermedad de transmisión sexual contrarrestaría por mucho el efecto antidepresivo del semen”, dijo. Estoy muy de acuerdo con él.

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