El Club de los 30
Es imposible detener el tiempo aunque muchos lo quisieran. Inexorablemente llegamos a esa temida década que empieza con el número 3 y sigue sumando números hasta completar 10 años y comenzar otro drama. En lo personal la crisis me vino el año antepasado cuando cumplí los 29 –los últimos “veintisiempre”-, momento en el cual me llené de cuestionamientos existenciales acerca de mi vida pasada, presente y futura. Pero cuando soplé las 30 velas no me dio nada, estaba sumergida en la inercia absoluta de ese año en donde ya todos mis amigos habían entrado al Club y una más no cambiaba la historia.
Para mi cumple, en el facebook bullían los mensajes de algunos fanáticos que decían que la treintena “¡era la mejor década de la vida!” y que me iban a pasar importantes cosas y que bla, bla, bla. Y también aquellas advertencias pesimistas o realistas como decían, que enfatizaban en que con la llegada del 3 y el 0 me iban a venir todos los achaques de vieja.
Aún estoy esperando lo uno y lo otro aunque parece que va ganando lo segundo. De partida, una visita al médico determinó que estoy con el colesterol alterado y de un día para otro me vi con un arsenal de pastillas, omega 3 y con una dieta de pescado tres veces por semana para aumentar el colesterol bueno y bajar los triglicéridos. Claro, también tengo que bajar de peso y hacer ejercicio, lo que me ha costado una enormidad porque, adivinen: después de los 30 el metabolismo cambia y se enlentece. La grasa se localiza más en algunas zonas –la parte abdominal suele ser una de ellas- y no es fácil eliminarla. O sea, por más que hagas abdominales ahí quedan los porfiados “rollitos”.
Eso sin contar que hay que cambiar la crema de la cara que usábamos antes por una antiarrugas porque ya a esta edad se empiezan a notar las líneas de expresión y las patitas de gallo. Además es eso, se debe invertir en la crema de contorno de ojos con efecto aclarador para las ojeras, la loción nocturna y hasta una especial para el cuello.
Y eso no es todo amigos, porque todas las mujeres ahora debemos lidiar con la maldita celulitis. ¿Por qué? Porque sólo nosotras tenemos esa increíble capacidad de retener líquidos, grasa y toxinas que provocan la piel de naranja. Y ahí uno dele invirtiendo la plata que no tiene para comprar cremas anticelulíticas y reafirmantes o pagarle a alguien que haga esos milagrosos masajes reductores para poder lucir medianamente digna en el verano con el traje de baño o en el momento del amor.
Ahora, en lo psicológico se incluyen grandes cuestionamientos de la vida, pensar que va pasando el tiempo y que los proyectos que tenías a los 20 no se han concretado y que el tiempo también avanza para tomar otras decisiones importantes como si quiero o no tener hijos, casarme y tener una casa con un perro. Pero eso da para otro post.
En fin, como que me deprimí escribiendo esto pero todavía me queda la parte de “la mejor década de la vida”. Ojalá que lo descrito anteriormente no opaque aquellas importantes cosas que van a suceder (estoy expectante) y que mi llegada al “Club de los 30” sea lo menos traumática posible.
Y ustedes ¿ya llegaron a los 30?, ¿qué es lo mejor de esta década?
Una señorita no tiene memoria
Todavía existen hombres que por puro machismo se obsesionan con el pasado sexual y amoroso de sus parejas, queriendo saber con cuántos chicos antes que él uno ha estado. Cuando estás en esa situación: ¿le dices la verdad?, ¿omites unos cuántos números?, ¿o simplemente le mientes diciéndole que prácticamente eras virgen cuando él te encontró?.
De partida, yo encuentro una patudez que tu chico actual ande con esos cuestionamientos porque ¿acaso uno anda preguntando con lujo de detalles los romances que él ha tenido?. Ok, sé que algunas lo hacen pero considero que si él arguye que “un caballero no tiene memoria” –un recurso amnésico del que se han apropiado por años- para andar pelando o recordando a sus ex parejas, nosotros queremos medirnos con la misma vara y proclamar a los cuatro vientos que “una señorita tampoco tiene memoria”.
Y es lógico, considerando que actualmente las mujeres no salimos de la casa de los padres a la casa del marido sin haber conocido nada más de mundo ni de varones sino todo lo contrario, es decir, estudiamos, somos profesionales, independientes económicamente y, lo mejor, que podemos nutrir nuestras existencias con experiencias amatorias varias. Y algo que, por supuesto, está fuera de nuestro arrepentimiento.
Si bien en la pareja no deberían surgir las preguntas sobre amores anteriores, cuando por algún motivo lo hacen, sí es importante no mentir y dejar en claro que tienes historias pasadas y que tal vez todos los errores o vivencias acumuladas ahora te ayudan a establecer una relación más sólida y más experimentada. O sea, que no eres una “virgen” o el típico “tú has sido el primero en todo…”. No. Pero tampoco se trata de contar que has andado con todos los chicos del barrio, de la universidad, del gimnasio y las cualidades en la cama de los mismos. Nuevamente no. Una señorita no tiene memoria, ¡por favor!. Por lo mismo, se exige prudencia y discreción sobre las cosas que vas a contar de tus amores pasados y si en la omisión (que no es lo mismo que mentir) está la clave para esa inoportuna pregunta del chico, sobre todo cuando la cifra podría superar los dedos de las manos, es totalmente válido optar por ella.