Una señorita no tiene memoria
Todavía existen hombres que por puro machismo se obsesionan con el pasado sexual y amoroso de sus parejas, queriendo saber con cuántos chicos antes que él uno ha estado. Cuando estás en esa situación: ¿le dices la verdad?, ¿omites unos cuántos números?, ¿o simplemente le mientes diciéndole que prácticamente eras virgen cuando él te encontró?.
De partida, yo encuentro una patudez que tu chico actual ande con esos cuestionamientos porque ¿acaso uno anda preguntando con lujo de detalles los romances que él ha tenido?. Ok, sé que algunas lo hacen pero considero que si él arguye que “un caballero no tiene memoria” –un recurso amnésico del que se han apropiado por años- para andar pelando o recordando a sus ex parejas, nosotros queremos medirnos con la misma vara y proclamar a los cuatro vientos que “una señorita tampoco tiene memoria”.
Y es lógico, considerando que actualmente las mujeres no salimos de la casa de los padres a la casa del marido sin haber conocido nada más de mundo ni de varones sino todo lo contrario, es decir, estudiamos, somos profesionales, independientes económicamente y, lo mejor, que podemos nutrir nuestras existencias con experiencias amatorias varias. Y algo que, por supuesto, está fuera de nuestro arrepentimiento.
Si bien en la pareja no deberían surgir las preguntas sobre amores anteriores, cuando por algún motivo lo hacen, sí es importante no mentir y dejar en claro que tienes historias pasadas y que tal vez todos los errores o vivencias acumuladas ahora te ayudan a establecer una relación más sólida y más experimentada. O sea, que no eres una “virgen” o el típico “tú has sido el primero en todo…”. No. Pero tampoco se trata de contar que has andado con todos los chicos del barrio, de la universidad, del gimnasio y las cualidades en la cama de los mismos. Nuevamente no. Una señorita no tiene memoria, ¡por favor!. Por lo mismo, se exige prudencia y discreción sobre las cosas que vas a contar de tus amores pasados y si en la omisión (que no es lo mismo que mentir) está la clave para esa inoportuna pregunta del chico, sobre todo cuando la cifra podría superar los dedos de las manos, es totalmente válido optar por ella.