El sexo o la verdadera fuente de la juventud
La cultura popular habla de las diferentes propiedades que tiene el practicar sexo -seguro, por supuesto-, como que quema calorías, que secreta endorfinas, que mejora la piel, etc., etc. Pero siempre es bueno contar con publicaciones e investigaciones científicas que divulguen y avalen más beneficios de la práctica sexual como, por ejemplo, el hecho que nos protege de diferentes enfermedades y actúa como la más barata terapia “anti-age”. He aquí una recopilación y/o copypasteo de algunos de ellos:
* Ganar energía. Sin duda tener relaciones sexuales es una forma de ejercicio físico y es mucho más barato que pagar un gimnasio. Estudios dicen que practicar sexo tres veces por semana permite quemar calorías para mantenerse en forma a lo largo del año, pues aseguran que es equivalente a correr 120 kilómetros.
* Incrementar la oxigenación: El sexo incrementa el aporte de oxígeno a las células y estimula la actividad de varios órganos y sistemas dentro del cuerpo.
* Reduce el colesterol: El sexo balancea el equilibrio entre el colesterol bueno y el malo y al mismo tiempo reduce el exceso de colesterol en el cuerpo (dato para muchos de mis amigos que el año pasado tuvieron problemas con sus lípidos).
* Reduce la aparición de dolores: Estudios indican que el mantener sexo reduce las jaquecas y los dolores en general.
* Protege a la próstata: Atención hombres pues es sabido que los desórdenes prostáticos son causados o empeoran como resultado de las secreciones de la glándula. La actividad sexual regular elimina esas secreciones.
* Disminuye el estrés: La satisfacción y relajación que produce el sexo son beneficiosas para la mente y el sistema circulatorio.
* Aumenta la felicidad en la pareja: El amor y el afecto puede incrementar el nivel de oxitocina, una hormona que aumenta el deseo sexual. Un alto nivel de oxitocina puede incrementar la frecuencia de encuentros sexuales en una pareja.
* Aumenta la secreción hormonal: El sexo es una ventaja especialmente para las mujeres, ya que mantener relaciones sexuales regularmente incrementa el nivel de hormonas femeninas, reduciendo el riesgo de enfermedades del corazón y del tracto vaginal.
* Incrementa la energía física: El ejercicio físico, en cualquiera de sus formas, aumenta los niveles de testosterona en el cuerpo. Los expertos dicen que esta hormona fortalece los músculos y huesos del cuerpo humano.
* Proporciona un suplemento hormonal: Durante las relaciones sexuales, la hormona llamada DHEA es segregada en el cuerpo. Durante los orgasmos o justo antes de la eyaculación, el nivel de DHEA en la sangre es cinco veces mayor a lo normal. Este esteroide segregado por la corteza suprarrenal es el principal generador de andrógenos en las mujeres. Está también presente en los varones.
Los hombres y el condón
Simplemente no entiendo el por qué los hombres aún se resisten a usar un preservativo. Te creo aquellos que tienen más de 50 y que no vivieron una etapa colmada de mensajes sobre la prevención del SIDA más otras enfermedades de transmisión sexual o el embarazo no deseado, etc. Pero que ahora en la actualidad, adolescentes y adultos jóvenes, esgriman un “no me gusta” ante el uso del condón, lo encuentro realmente nada que ver. O sea, me pasó en una oportunidad que estuve con un tratamiento con antibióticos, los cuales se sabe que podrían afectar la efectividad de los anticonceptivos orales, y le propuse a mi pareja esta protección “extra” para no frenar la rutina sexual y hacerlo a la segura, pero recibí una negativa como respuesta. ¿Las razones? que no le gustaba, que perdía el “entusiasmo” con el profiláctico, que no era lo mismo… What? Mi cara de dos metros de incredulidad no me la sacaba nadie. Y es que resultó que este chico ni siquiera usaba con sus anteriores parejas. Menos mal que los resultados de los exámenes que se hacía todos los años decían que estaba sano de bichos venéreos.
En fin, a decir verdad ya nada me sorprende en lo que respecta a hombres pero ojalá que las generaciones de chicos más jóvenes se dejen de tonterías y, de partida, no se sientan avergonzados al ir a la farmacia a comprar su cajita de condones ni a la hora de ponérselo porque si bien no es muy elegante, igual hay varias formas para incorporarlo al juego erótico. Y dejarse del prejuicio de que se pierde sensibilidad, pues con los nuevos preservativos que han salido en el mercado esto ya no es efectivo y menos pensar que a tí no te va a pasar porque es probable que muchas de las personas contagiadas de SIDA o que se embarazaron sin quererlo dijeron: “noo, si no va a pasar nada”.
Por último, en la actualidad hasta las mujeres podemos andar con nuestra “cartita” no bajo la manga sino que en la cartera y no dejarse intimidar por aquellos se ofenden si les ofreces la protección porque en caso que fuera así, hay que ser firmes y no aceptar acostarse con él. Esas son las reglas del juego y el juego se trata sobre no contagiarte de alguna ETS ni tener un hijo que aún no deseas.
¿Cuánto es mucho y cuánto es poco?
-Ya, respondan las casadas y concubinas de esta mesa ¿es verdad que cuando me vaya a vivir con mi chico dejaré de tener sexo frenético y apasionado como ahora…? ¿cuánto es lo normal para una pareja que vive junta?
La pobre Miri nos miraba con cara de preocupación porque había escuchado por ahí que la frecuencia sexual de las parejas casadas o que se ponían a convivir bajaba a los niveles mínimos pasado cierto tiempo. Y la paranoia le llegaba justo ahora que se mudaba con camas y petacas junto al novio de dos años.
Cri, cri, cri. Sólo grillos se escuchaban en la mesa mientras nuestra mirada se posaba en la amiga que más tiempo llevaba emparejada.
-Mmmm, una vez a la semana… ¡con suerte!- respondió Claudia, con un dejo de resignación. Ok. Eso confirmaba la teoría pero podría haber dicho “una vez al mes, con suerte”. Y explicó que cada vez era más común llegar a la casa cansados después de una jornada laboral y no tener ganas de nada más que de dormir y reponerse para un nuevo día.
-Un polvo una vez a la semana pero bien dado no es tan malo. Acá valdría el dicho “mejor la calidad que la cantidad”, ¿o no?. Malo sería decir estoy hace tres meses sin sexo ¡o un año!- intervine.
La única casada con las de la ley tomó el guante y dijo que el tema de la frecuencia variaba dependiendo de las ganas de cada uno. -Pero como yo no estoy trabajando y pienso en la “cochiná” todo el día, trato de abusar de mi marido todas las noches…
-¿Y acepta?- preguntó la Claudia.
-Obvio, tiene que mantener contenta a su mujer- agregó la golosa de la Trini.
-Yo creo que como dice la Trini, va a depender de cada pareja y de su propio ritmo, algunas estarán satisfechas con una vez a la semana y otras necesitarán hacerlo mínimo día por medio. La lata es cuando uno de los dos no puede seguir ese ritmo pero bueno, habrá que llegar a un consenso…
- Por mi lado, comprometeré a mi novio a que no bajemos de lo nuestra frecuencia actual. O sea, si ahora que nos vemos cuatro días a la semana y siempre lo hacemos, creo que cuando vivamos juntos no puede bajar de eso. ¿Estará bien?- concluyó Miri.
-Mmmmm, yo creo. En todo caso, al cabo de unos años nos cuentas cómo te va. Ok?.
PD: Y ustedes queridos ¿qué piensan sobre la frecuencia sexual que debería mantener una pareja que vive junta?
Hoy no, estoy cansado
La frase “hoy no quiero, me duele la cabeza o estoy cansada” era adjudicada principalmente a las mujeres, a quienes por razones culturales o fisiológicas se les perdonaba tener una líbido mucho “más baja” que los varones. No obstante, hoy en día la tortilla se ha dado vuelta y junto con la arremetida en materia sexual de las mujeres, las que toman la iniciativa, exigen y disfrutan mucho más del sexo que años atrás; los hombres en cambio se han vuelto poco ganosos y no es raro que ante tus cariños e interés por tener una relación sexual, ellos se excusen y digan “hoy no, estoy cansado”.
¿Y entonces dónde se metió el macho hipersexual y que quería sexo todos los días y a cada rato?. Yo creo que deberíamos ir en masa al Servicio Nacional del Consumidor a reclamar por publicidad engañosa.
Especulo que las razones ante esta realidad vienen dadas primero porque la ajetreada vida moderna nos pasa la cuenta y el estrés es, sin duda, el principal enemigo del sexo. Claro, ellos se las dan de super machos en sus trabajos, comprando el cuento de la producción y de la competitividad, el que nadie te vaya a ganar y resulta que cuando llegan a la casa y su pareja tiene ganas de, ellos simplemente no pueden acceder o si lo hacen, es casi como por cumplir.
Y de más está decir que aquí vienen los cuestionamientos de las mujeres como que ya no me quiere, que ya no le gusto o tiene a otra. Pero no, pensemos que muchas veces su falta de deseo es porque sencillamente está agotado. Además, los problemas emocionales, depresiones, ansiedades o simple disminución del estado anímico también podrían gatillar esta baja de deseo sexual y el que evite tener relaciones haciéndose el dormido, por ejemplo o trabajando hasta más tarde en el computador.
Por otro lado, y ante lo que yo he llamado la arremetida femenina en materia sexual, pienso que los hombres que antes tenían el poder de todo, se han cohibido ante esta mujer que es libre para disfrutar de su sexualidad y por eso es comprensible que se sientan disminuidos o con el temor de no poder cumplir o satisfacer a la mujer que tienen en frente. O puede que los hombres también hayan hecho suyo el derecho a no tener ganas todo el tiempo y desmitificar esa tesis. Obvio, si también son humanos y no unas máquinas sexuales.
Ahora, existen otros problemas propios de la relación de pareja. Estoy hablando concretamente de la rutina y el aburrimiento los que muchas veces nos juegan en contra. La solución a este tema según los expertos sería comunicarse, es decir, hablar de lo que pasa y agregarle creatividad para reactivar la pasión y el deseo, léase jugar más e incorporar alicientes eróticos como juguetes, disfraces, etc., o también variar el lugar donde se hace el amor, ya sea en moteles u otros lugares de la casa.
Y si con esto el chico aún no tiene ganas de sexo, se podría pensar derechamente en que está con otra mujer o mujeres en forma paralela y claro, como él como se queda tan “satisfecho”, es entendible que el deseo de estar con una, vaya en franca retirada. Como consejo ante este caso, decir adiós y buscar otro modelo masculino con una líbido mucho más alta para que nos haga felices.
Y ustedes, ¿qué otros argumentos pondrían del por qué un hombre no quiere tener sexo?.
Tipos de amantes

Como amante ¿eres del tipo precoz, parlanchín, semental, osito de peluche o unicornio?. Hace un par de días fui a un show en vivo de los chicos de El Club de la Comedia, quienes han popularizado el stand up comedy en Chile y Natalia Valdebenito, una de las integrantes, habló justamente sobre los tipos de amantes con los que las mujeres nos podemos encontrar en el día a día o más bien en la noche a noche y como me reí tanto, no dudé en adaptar acá algunas de sus apreciaciones y como bonus, otras categorías que encontré por ahí. ¿En cuál cabes tú?.
El amante precoz: como su nombre lo dice, es el amante que anda apurado por la vida -y en la cama, que es peor- por lo que a los dos o tres minutos, el susodicho ya se nos fue. Es muy probable que este amante te diga “pero si es la primera vez que me pasa, espérame a la segunda” ¡Y la segunda nunca llega!
El amante retardado: este es la antítesis al amante precoz, es decir, se demora una eternidad en acabar. Al final tú te aburres y de seguro empiezas a pensar en las cuentas que te faltan por pagar, en el programa de la tele o en la ropa que te vas a poner al otro día. Consejo: lleguen a un justo equilibrio, recuerden que todos los extremos son malos.
El amante atlético: este es del tipo musculoso y atlético que cuando está en la cama contigo te trata como una de sus máquinas favoritas del gimnasio porque llega, te sube, te baja, pasa de una posición a otra que al final terminas mareada o, en el peor de los casos, con el estómago revuelto y con ganas de vomitar.
El amante parlanchín: es el típico hombre que cuando está en la cama con una mujer se las da de relator del encuentro, igual como si estuviera relatando un partido de fútbol. Habla sobre las posiciones, te dice lo que está sintiendo, te pregunta cómo lo está haciendo y cuando acaba, es muy probable que exclame “goooooool!!!”.
El amante tortuga: entra en esta categoría el típico hombre perezoso que piensa que sólo permaneciendo ahí con su pene erguido es suficiente para hacer acabar a una mujer. Al final, ella termina haciendo todo el trabajo mientras que la tortuga sólo disfruta. Claro, como mujer es rico tomar el control y ser dominantes pero ¿todo el rato?. No, pues, no sean flojines.
El amante semental: es el típico chico egocéntrico, que sabe lo que tiene entre sus piernas y por eso le encanta verse actuar (su fetiche máximo pueden ser los espejos para mirarse todo el rato) y se jura en una película porno (es su sueño). Lo malo es que su egoísmo no lo hace preocuparse por el placer de la chica que tiene al lado porque además jura que sólo con su pene basta para volverla loca y hacerla acabar.
El amante oso de peluche: este tipo de hombre es apreciado a veces pero cuando son muy exagerados puedan causar el efecto contrario en las chicas. ¿Por qué? Bueno, porque pueden llegar a ser demasiado abrazadores y besuqueros cuando hacen el amor y caer en el empalagosamiento máximo. A fin de cuentas, igual a una le gusta que saquen ese lado salvaje y dominante que llevan dentro, ¿o no?.
El amante unicornio: algunas dicen que lo vieron, otras aseguran haberlo tocado pero no hay clara evidencia de que existan. El amante unicornio es el amante perfecto, pues posee la cantidad perfecta de pasividad, agresión, pasión, velocidad, ritmo y sentimiento que harían llegar al cielo a cualquier mujer. Algunas creen que este tipo de hombre no existe, yo creo que sí (de hecho, he soñado varias veces con él y suelo tener sueños premonitorios). Pero ¿qué crees tú?, ¿te has topado con otros tipos de amantes?.
Mujeres para casarse y las otras para…
Aún existen personas en general y hombres en lo particular que opinan que existen mujeres para casarse y las demás sólo para divertirse, tener sexo y aventuras. Pero la verdad es que no entiendo esta diferencia, porque entonces eso quiere decir que con la señorita bien, la que se la presenta a los padres y que podría ser la madre de sus hijos, ¿no se puede divertir ni tener sexo?. O la chica “mala”, la sexual y divertida, ¿acaso no pinta para el matrimonio ni se concibe que un hombre se enamore de ella?.
No sé, pero creo que esta visión es absolutamente anacrónica, puro machismo al descubierto y reflejo de que algunos varones no han evolucionado en ese sentido. Y aunque dudé que existieran hombres que pensaran esto (creyendo ingenuamente que era más una mentalidad de generaciones anteriores, de nuestros abuelos o padres), pregunté sobre el tema y me dijeron que en reuniones de Tobis efectivamente algunos hombres decían que cuando veían a una mujer, de acuerdo a ciertas actitudes, su forma de ser o simplemente cómo andaban vestidas las separaban inmediatamente en estas dos clasificaciones.
O sea, una chica con aspecto de femme fatal, canchera o con harta experiencia ellos de inmediato se las imaginan destrozándolas en una cama en una aventura de una sola noche o dos máximo. Al contrario de esa otra mujer de estilo virginal y que provoca más ternura que pasión desenfrenada, sería el prototipo perfecto para llevarla al altar. ¿Por qué sucedería esto? Seguramente porque ellos nica se emparejarían “para toda la vida” con alguien que ha sido toqueteada por todo el mundo o con la chica fácil que se acostó con ellos a la primera, a la segunda o aun a la tercera cita. Y claro, eso sin contar que también existe una alta probabilidad que esos mismos hombres una vez que se casan con este tipo de mujeres, ellos seguirán buscando fuera de casa a las chicas malas para seguir teniendo sexo “divertido” y aventuras.
De acuerdo a esto, sin duda creo que yo no soy mujer con la que un hombre se casaría, pero también creo que así como hay hombres machistas y que creen en estas clasificaciones estúpidas, existen otros que en realidad no tienen a alguien ideal y no les interesan con cuántos te has metido, que sólo importa cuánto se gusten y si da la relación para formalizar o no. Pero les pregunto ¿creen que realmente esta mentalidad está aún arraigada en la sociedad o seré sólo yo que he tenido la mala suerte de encontrarme con especímenes así?. Hombres ¿realmente hay mujeres para casarse y otras sólo para acostarse?.
El síndrome del chico malo
Si hiciéramos una encuesta entre todas las mujeres que ven Lost sobre con cuál personaje masculino se quedan, seguro que cerca del 90% de ellas responderían tajantemente Sawyer (interpretado por el actor Josh Holloway), en desmedro de Jack Shephard (Matthew Fox). Es muy probable que usted señor, caballero, dama, se pregunte el por qué de este resultado si el doctorcito es líder, tiene pinta de niño bueno, es correcto y, por ende, a todas las madres les gustaría tenerlo como yerno. En contraste absoluto con Sawyer, cuyo personaje se caracteriza por ser grosero, rudo, mal educado –por lo mismo, jamás pero jamás presentaríamos a nuestros padres- y para más remate, trata pésimo a las féminas. A pesar de esto ¡nos encanta y caemos rendidas a sus pies!
Y es que Sawyer es el prototipo perfecto para una especie de macho que se denomina “el chico malo” y a todas las que nos gusta tenemos el Síndrome del mismo, una enfermedad que tiene una mezcla de masoquismo, adrenalina, vértigo, mucha pasión, sufrimiento y lágrimas a mil. Para las mujeres que cabemos en este saco, sabemos (a veces inconcientemente y otras en pleno uso de nuestra razón) que un hombre entre más chico malo es, mejor y más intenso será el sentimiento. O sea, por lo mismo, el hombre bueno, que te complace en todo, que está siempre ahí para lo que necesites tiene cero conflicto, conflicto que para muchas de nosotras es vital y necesario para engancharse a full con alguien.
Aunque lo nieguen, todas hemos padecido en algún momento de nuestras vidas este síndrome y lo peor, es que aunque ahora estemos curadas, lo recordamos aún con ese cosquilleo en la guata por todas las cosas que nos provocó. ¿O no? Es que hombres como esos, que tienen la capacidad de llevarnos al cielo y al infierno casi al mismo tiempo, son imposibles de olvidar.
Pero ¿qué características tienen esos chicos malos? He aquí algunas descripciones de aquellos susodichos para que puedan identificarlos antes de y alejarse ipso facto de ellos o bien, saber “con la chichita que se están curando” y para que después no anden diciendo que no se los advertí:
El chico malo es controlador y manipulador: O sea, quiere manejar tu vida y en vez de opinar sobre un asunto ordena.
Es bipolar: Cambia repentinamente de opinión y de estado de ánimo. Tienes que cuidar todas tus palabras porque no sabes en qué momento algo dicho o no dicho a él le va a afectar.
Es encantador y coqueto: Cuenta con un gran círculo social y sabe cómo manejar a las mujeres, por lo tanto, te puede enamorar, luego dejarte y seguir con su agitada vida. Siempre va a estar con mujeres a su alrededor y no le importará que tú mueras de celos.
Es celoso: Quiere dominar tus acciones, tu mente, limitar tus amistades, te obligan a vestirte de determinada forma o a no maquillarte “como payaso”.
Es egocéntrico: Suele alejarte de tu círculo de amigos o hasta de la familia, aislándote de todo el exterior. Para él, todo tu mundo debe girar a su alrededor.
Es inmaduro: No tiene claras sus ideas ni proyectos, es inestable emocionalmente y te dice que el compromiso no es para él. Hay algunos casos realmente del tipo esquizoide y sólo te llevará al borde de la locura.
Y tú, ¿has tenido experiencia con un chico malo?
Errores de cama
¿Cuántas veces no hemos escuchado a mujeres hablar que ya no se llevan bien con sus parejas en la cama? En foros de internet, blogs o conversaciones con amigas se repiten algunos temas: que nada es como antes, ya no es cariñoso, no hay preámbulo sexual, que se va muy rápido o que sólo busca su clímax dejándonos “a medias” y que después “buenas noches, a dormir”. Con razón el 70% de las mujeres prefiere comer chocolate a tener sexo.
Mujeres insatisfechas en el área sexual han habido siempre. Más antes que ahora, pues no es lo mismo comparar lo que vivieron nuestros abuelos o aun nuestros padres. La falta de experiencia con otras parejas o de conocimiento del propio cuerpo hicieron que por muchos años el tema del sexo fuese tabú y, por ende, no se pudiese disfrutar libremente del placer que conlleva dicho acto. Y siempre las más perjudicadas fuimos nosotras, porque culturalmente –y religiosamente- se nos enseñó que el sexo era para tener hijos y pecábamos de lujuria si lo hacíamos por puro gusto.
Por fortuna esto ha cambiado y las mujeres podemos hablar libremente de sexo y exigimos nuestro derecho al placer. Y si antes se nos trataba de frígidas o de anorgásmicas porque no gritábamos de placer y no acabábamos a los tres minutos como las minas de películas pornos, ahora está comprobado que todas las mujeres pueden tener orgasmos y que va a depender del compañero (de ahí el dicho: “no hay mujeres anorgásmicas sino que malos amantes”) sobre todo si él sabe manejar el preámbulo adecuado, estimular bien el clítoris, además de ritmos y posiciones durante el coito, ya que no todas son propicias para alcanzar el éxtasis.
Por eso, a continuación les entrego una lista sobre algunos errores que nuestros machos tienen en la intimidad y que nosotras reclamamos en pos de nuestro derecho al placer. Y si quieren saber más, el consultor sexual de Sex and Relationships, Rod Phillips, hizo una lista más detallada con las 50 meteduras de pata más habituales de los hombres a la hora de meterse en la cama con una mujer. Lo puedes leer traducido en este link.
1. El preámbulo: Una mujer necesita más tiempo para “calentarse” y para esto existe el preámbulo de besos, caricias, masajes y un montón de juegos eróticos que se pueden realizar antes del coito pero muchos hombres hacen caso omiso de esto y se van a la papa altiro.
2. Fin de la seducción: Muchas veces ellos dejan de ser detallistas y cariñosos. Sobre todo en parejas que ya llevan un buen tiempo porque de seguro pensarán que como pasaron la etapa de conquista ya no es necesario “seducir” y se olvidan de los besos, de las palabras tiernas o cosas tan básicas como sacarse los calcetines, el pijama o, peor aún, asearse para estar limpios y dispuestos para el acto. Nada más matapasiones que el mal olor, chicos.
3. Te aprieto y te muerdo: Les sucede a los hombres sin experiencia. ¿Quién les dijo a ellos que los pechos deben tomarse como cuando se “evalúa” en la feria un melón o que morder los pezones fuertemente es estimulante?. Veamos si a ellos les gusta que les muerdan un testículo…
4. Sólo algunas partes del cuerpo: Para algunos hombres las mujeres tienen sólo tres partes: boca, tetas y vagina. ¿Y qué hay del resto del cuerpo si se supone que tenemos un montón de zonas erógenas para ser exploradas?.
5. El desnudo torpe: La falta de destreza manual o la impaciencia del chico a veces echa a perder el ambiente. Nos arriesgamos a que el suéter quede atorado en la cabeza o que la blusa salga con todos los botones. Es mejor que lo haga la mujer en forma sutil para hacer más seductor el momento y asegurar, de paso, algunos botones o cierres.
6. Muy rápido: Que los hombres lleguen al clímax muy rápido es bastante frustrante para una chica. A las mujeres les cuesta más llegar al orgasmo que al hombre y si él después de alcanzar el clímax se va para un lado y dice “buenas noches”, todo mal. A las mujeres no les gusta quedarse a medias y hay claves para retrasar la eyaculación del hombre como cambiar de posición, disminuir la velocidad de penetración, respirar profundo, etc. Si ya esto no funciona y el chico “se va” en menos de tres minutos, estamos hablando de una disfunción sexual y te recomendamos visitar a un médico.
7. Muy tarde: Ahora, el que un hombre dure demasiado sin eyacular, no quiere decir que sea un gran amante. Si la cosa se extiende más de lo normal, hay riesgo de aburrimiento. Y si llegan a pensar que no hay cómo darnos en el gusto, les recuerdo el dicho que “todos los extremos son malos”.
8. De película porno: Los hombres creen todo lo que ven y si en las películas porno a las mujeres parece encantarles lo que les hacen, así sea cachetearlas o tratarlas como contorsionistas de circo, les decimos que eso no es la vida real y que no estamos en la película “Vaginas ardientes 5″.
9. ¿Fue un accidente?: No pedir permiso para la penetración anal o eyacular mientras estamos dándoles sexo oral sin ser previamente avisadas no es un accidente. No somos tontas.
10. Falta de creatividad: La rutina siempre es nociva en las relaciones de pareja y en el sexo es peor. El no innovar, buscar nuevas posturas, juguetes, ambientes entretenidos es fatal y lo único que hace es que la mujer se aburra y deje se sentirse satisfecha.
PD: Tampoco es justo que deleguemos toda la responsabilidad de nuestro placer a los hombres, sino que nosotras debemos ser super activas en la relación, decir lo que nos gusta, guiarlos y por qué no, poner manos a la obra para ayudarnos a llegar al éxtasis.
Y según ustedes ¿qué otros errores consideran que cometen los hombres en la cama?