Una mordida, por favor

Agosto 24, 2009 at 7:56 pm (De mina, Hombres, Sexo) (, , , , )

Siempre me han gustado los vampiros y toda la estela gótica que se teje a su alrededor. alexander-skarsgardCuando más chica veía “Buffy, la cazavampiros” y me gustó altiro Spike, al malo de la serie y que en la sexta temporada tuvieron su corto pero hot intenso romance con la cazadora. Y es que ese es el tema, pese a su sangre fría y a lo blanquecino de su piel, los vampiros encajan perfectamente en las fantasías sexuales de algunas mujeres, por ese aire misterioso que los sigue a todas partes y, sobre todo, por el sex-appeal que proyectan en cada una de sus mordidas.

Y no me digan que no es así, porque basta ver sólo un capítulo de la serie “True Blood” que ahora va en su segunda temporada por HBO, para que nos demos cuenta que explotaron justamente el lado sexy de los vampiros. Basta ver la relación que tiene el vampiro Bill Compton (Stephen Moyer), con Sookie Stackhouse (Anna Paquin), donde en la primera temporada apreciamos los atributos amatorios del protagonista. Y ahora, quien se roba la serie es definitivamente el vampiro Eric Northman (el exquisito sueco Alexander Skarsgård que ilustra el post) y que va a formar el triángulo con los protagonistas.

Y la lista de vampiros ricos en el cine y tv es larga. Las más niñitas y no tanto se desviven por la palidez de Edward (Robert Pattinson) en la película “Crespúsculo” y otras aún recuerdan a Lestat (Tom Cruise) y a Louis (Brad Pitt) de “Entrevista con el vampiro”, o a los chiquillos de “Generación Perdida” y hasta los Drácula encarnados por Bela Lugosi y Christopher Lee tenían su qué.

A mi juicio el éxito de los vampiros radica en que a todos nos intriga o nos atrae eso que sucede al calor de la noche -aunque también nos de miedo- con estos seres inmortales, oscuros, sin frenos morales y que tienen el poder de dominar e hipnotizar a las personas a su antojo pero que a la vez buscan ser aceptados y queridos como chicos malos: una especie de antihéroes románticos. Y lo mejor de todo, es que son absolutamente eróticos, es decir, a diferencia de otros personajes del cine y la literatura, sí tienen sexo y lo gozan.

De ahí entonces que las mordidas en el cuello y la sangre corriendo por los cuerpos desnudos adquiera una tónica tan sensual, escenas que han sido expuestas en forma fiel por el cine y la televisión y que han hecho que pensemos que a merced de un vampiro difícilmente podamos negarnos a ser mordidas por ellos. ¿Me fui en la volada? Es probable pero insisto, fantasear no cuesta nada e inclusive podría ser un buen juego amoroso con la pareja; o acaso no han pensado en decirles ¿por qué hoy no jugamos a los vampiros? Mmm, yo quiero.

Y a tí, ¿te gusta jugar a las mordidas?

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